Y por qué darle pecho por “taaaanto” tiempo…

         
Por: Redacción

Hoy termina la semana internacional en favor de la lactancia y yo hace un par de semanas le dejé de dar pecho a Iam, dos años tres meses, y mucha gente, muchísima, no dejó de cuestionármelo hasta el final, otros se sorprenden y otros más me hicieron las típicas (y pésimas) bromas al respecto.

Lo cierto es que para nosotros (Iam, Eamonn y yo) no pudo existir mejor elección. Hemos ganado tanto con la experiencia que me es inevitable no ser una predicadora total del tema.

Quienes aseguran que la leche materna sirve sólo seis meses están en un error, grave, la leche materna se le da de forma exclusiva al bebé sólo seis meses, que es distinto.

La función de la leche en esta primera etapa es la nutrición de forma protagónica como lo es promoviendo el pleno desarrollo cognitivo en los siguientes seis meses, varios estudios afirman que los niños que reciben lactancia prolongada son hasta siete veces más inteligentes y pasando los doce meses será una solidez emocional la que se verá plenamente beneficiada.

La oxitocina que secretan tú y tu Bebé durante esta etapa —6, 12 o 24 meses, siendo este último número (24) lo recomendado por la OMS— hará que su relación se construya desde un espacio mucho más relajado.

La salud infinita que les proporcionas, en fin, lo que recibes tú, la disminución en las posibilidades de padecer cáncer de mama, la forma en la que regresas a tu peso… Razones para hacer de la lactancia prolongada (más de un año) tu opción, sobran; lo importante es estar informadas y a partir de ello tomar nuestras decisiones sin escuchar más que a nuestro propio corazón.