Todo es perfecto, aunque no lo sea

         
Por: Mina Albert

¿Te ha pasado que a veces sientes que todo te sale mal? Un amigo mío decía que los problemas nunca vienen solos, les gusta venir acompañaditos. Por eso pasa que el día que te levantas y accidentalmente te pegas en el pie con la cama, entras al baño y notas que hay una fuga de agua, para después dejar a tu hijo en la escuela y que él te diga que olvido su proyecto en la cocina, sin nada que hacer te vas a la oficina o a donde tengas que ir y porque no, pasas algunos minutos valiosos en el carro porque justo en ese lugar y a esa hora estaba pasando una manifestación, y entonces sientes que el Universo conspira en tu contra. Pero alto, respira y ríete de la situación porque te prometo que no es así.

 

Hace unas semanas viví una experiencia muy linda, algo que mi madre llamaría un milagro, después de un día lleno de juntas en la ciudad de México estaba regresando a la ciudad dónde radico que es Querétaro. Ya había entrado el invierno por lo que, aunque comencé mi viaje en la tarde a mitad de camino ya estaba obscuro.

 

Mi hija me acompañaba y veníamos como siempre lo hacemos disfrutando del camino y platicando básicamente de todo, cuando de repente escuchamos un raro sonido, veníamos a velocidad moderada y en cuanto nos percatamos notamos que a escasos 50 metros había una gasolinera, ahí paramos muy cerca de la tienda donde había suficiente luz y personas, me baje a revisar el carro para constatar que le habíamos atinado a un tornillo que nos ocasiono una pinchadura en la llanta.

 

Ese día me había levantado a las 4 de la mañana para llegar bien a la primera junta de las 9, no había comido lo suficiente y mi cabeza estaba llena de información, pero también de sueños y buenas noticias. Además, recordé que estaba en un lugar seguro, de los aproximadamente 180 km de carretera me pasó cerca de un lugar seguro, y que además sabía, porque ya lo había hecho, cambiar perfectamente una llanta.

 

Mi hija preocupada me pregunto que haríamos y le dije -tú nada, te quedas aquí y yo me encargaré, me tardaré un poquito, pero en un rato estaremos camino a casa-. Primero me cercioré de que no hubiera nadie sospechoso, solo vi a los lejos una silueta, un hombre que parecía estar pidiendo información en la oficina de la gasolinera. Cuando vi que él estaba en lo suyo, comencé a sacar mi llanta y las herramientas que necesitaba.

 

Al darme la vuelta y arremangarme para comenzar dicho hombre me saludo y comenzó a cambiar mi llanta, sólo me saludo y me dijo – ¡Ahhh! Se le poncho la llanta, ahorita queda- yo obviamente empecé a ayudarlo y facilitarle lo que necesitaba. En menos de 5 minutos mi llanta estaba cambiada y él amablemente de dijo que era Martin de Sonora y que nos deseaba un buen viaje. Mis ojos brillaron y le agradecí seguido de una bendición.

 

A dónde quiero llegar con todo esto, muy probablemente si yo hubiera vibrado diferente, si no hubiera agradecido al Universo que lo que me pasó, me pasó en sincronía para que yo llegara a un lugar seguro donde había alguien dispuesto y decente a ayudarme, probablemente hubiera sido un desenlace muy diferente y de ser una anécdota de agradecimiento, hubiera sido un día amargo.

 

La próxima vez que te pase algo que no esperabas, no pienses en el hecho, piensa en todo lo que tienes alrededor para salir adelante. Piensa que quizá el Universo necesitaba desviarte un poco de tu itinerario por tu protección o simplemente por tu bien.

 

Es importante también no arriesgarnos, si esto me hubiera pasado en alguna de las zonas obscuras, por supuesto que no me hubiera bajado, me habría seguido hasta que mi rin estuviera destrozado o bien encontrará un lugar seguro. Es ese perfecto equilibrio entre fluir en positivo y cuidarte de la adversidad, agradecer y solucionar. Así que recuerda el Universo no conspira en tu contra, solamente a veces tenemos que dejarnos llevar y comprender que esa adversidad estaba colocada en nuestro camino para algo. Y GRACIAS nuevamente Martín de Sonora por habernos ayudado ese día.