Se derriten dos estatuas de Trump y Bolsonaro frente a Cumbre de Biodiversidad de la ONU

La organización Greenpeace colocó dos estatuas de hielo de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jair Bolsonaro, frente a la sede de la Organización de Naciones Unidas en el marco de su primera Cumbre de la Biodiversidad.

Con ella pretende hacer conciencia sobre los efectos del cambio climático y del calentamiento global y sus consecuencias en la vida de las especies incluida la de los seres humanos y que han sido sistemáticamente negados por ambos líderes.



Esto al tiempo que aún siguen activos varios incendios en California. Distintos informes han confirmado que el verano de este 2020 ha sido el más cálido en la historia de la humanidad desde que se tiene registro de las temperaturas.

Durante el primer debate de la contienda presidencial en Estados Unidos, el líder de la Casa Blanca reiteró su negación que los incendios registrados en California y en otros estados del oeste del país se deban al cambio climático y volvió a reducir esta crisis a la “gestión forestal”.

De manera similar, los incendios registrados este año en la gran reserva ecológica de la Amazonia, están agravando el saldo que ya había dejado el 2019 cuando se perdieron casi 10 mil kilómetros cuadrados de bosque.

La crisis por incendios en bosques no sólo se limita a la pérdida de áreas verdes, también de las distintas especies afectadas de la fauna y la flora, además de las emisiones de dióxido de carbono que generan.

Arlo Hempill, integrante de Greenpeace en Estados Unidos, acusó a Trump y Bolsonaro de ser los “rostros de la extinción” al impulsar agendas radicales que están destruyendo la naturaleza, colapsando la biodiversidad y exacerbando la emergencia climática.

Durante la primera Cumbre de la Biodiversidad, el presidente brasileño reiteró su argumento sobre la “avaricia internacional hacia nuestra codiciada Amazonia”, aseguró que sus críticos internacionales sólo buscan imponer reglas internacionales injustas que “pueden ser perjudiciales para nuestros intereses nacionales”. Trump rechazó participar en la reunión.

Por su parte, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, lamentó que “la humanidad esté librando una guerra contra la naturaleza” y convocó a “reconstruir nuestra relación con ella”.

En su discurso, recordó que más de 60 por ciento de los arrecibes del mundo está en peligro por exceso de pesca y prácticas humanas destructivas; que las poblaciones de vida silvestre están disminuyendo dramáticamente por el consumo excesivo y la agricultura intensiva; que la tasa de extinción se ha acelerado y hay un millón de especies amenazadas o en peligro de desaparecer; y que la deforestación, el cambio climático y la conversión de áreas silvestres para la producción de alimentos están destruyendo la “red de vida de la Tierra”.

Guterres recordó que somos sólo una parte de esa red y que una de tantas consecuencias de nuestro desequilibrio con la naturaleza es la aparición de enfermedades como el VIH-SIDA, el Ébola y ahora la COVID 19.

60 por ciento de las enfermedades conocidas y el 75 por ciento de las nuevas enfermedades infecciosas son zoonóticas, pasan de los animales a los humanos. “La degradación ambiental no es un problema puramente ambiental. Abarca la economía, la salud, la justicia social y los derechos humanos”, sostuvo.

Con información de ONU Noticias y Greenpeace