Razones para abrazar a tus seres queridos

          abrazar a tus seres queridos
Por: Redacción

Cuando ves a esas personas que andan en la calle regalando abrazos, ¿has sentido un poco de vergüenza por ellos y ganas de pararlos de inmediato para evitar que sigan haciendo el ridículo? Pero, si por otras circunstancia descubrieras que en realidad los abrazos tienen un fin sanador, ¿no dejarías que esos locos que dan abrazos se aceraran a darte uno?

Estudios recientes han comprobado que los abrazos benefician nuestra salud. Esto se debe a la función desestresante que tienen.

Resulta que en 1991, el profesor de psicología del CMU Sheldon Cohen publicó un importante estudio en el New England Journal of Medicine que explicaba cómo el estrés puede desestabilizar nuestro sistema inmunológico y que, a causa de ello, dejarnos más vulnerables frente a las enfermedades comúnmente adquiridas en temporadas invernales. El estudio se basó en comparar el desarrollo en dos grupos de control: aquellos que tenían una base amplia de lo que el médico llamó apoyo social (chats en el Facebook, WTP, llamadas telefónicas, con sus grupo de amigos, hermanos, enamorados, padres) en un número determinado de minutos y aquellos que no lo tenían.

En sus último estudio Cohen y sus asistentes tomaron a 406 voluntarios para valorar los sucesos en sus conflictos interpersonales a lo largo de un día, sin que estos lo supieran. Se tomó en cuenta, además, cuántos abrazos recibían al día. El siguiente paso del experimento consistió en verter en sus fosas nasales un par de gotas con el virus del resfriado. Entonces se les puso en cuarentena en una habitación de hotel para ver cuantos de ellos desarrollaban los síntomas del resfriado.

El estudio reveló que el apoyo social y los abrazos beneficiaban la resistencia de los pacientes, quienes estadísticamente habían recibido más apoyo social, (y más abrazos). Las personas demostraron estar más estresadas en el aislamiento y con menores posibilidades frente a las enfermedades, en comparación con los que mantuvieron sus relaciones cotidianas más o menos normalmente y tuvieron contacto con otras personas. Otro aspecto curioso es que también se pudo establecer que las mujeres resultan más duras y menos vulnerables que los hombres debido también a que tienden a tocar y estrechar el cuerpo de otras personas que los hombres.

O sea que ya lo sabe, cuando alguien le quiera dar un abrazo, antes de pensar en que lo va a contagiar de una bicho, piense que ese abrazo lo está acercando a otro ser humano y que por medio de este contacto, nos mantenemos menos tristes, más vigorosos y somos siempre más fuertes… 

Fotografía principal: weheartit.com