¿Quieres ser un padre feliz? Renuncia a estas 15 cosas para encontrar alegría

La paternidad es un reto, a veces podemos olvidar cómo ser feliz en medio del rápido ritmo de la vida, a veces menos es mas, por eso te compartimos 15 cosas o actitudes que quizá te impide ser un padre feliz.

  1. “Se supone que”

Estábamos condicionados por nuestras propias experiencias familiares tempranas a creer que la paternidad o la infancia debían mirar de cierta manera. Pero si se aferran a la forma en que se supone que son las cosas, puede que se pierda disfrutar de lo que realmente son. Digamos que nos pasamos una película que representan una fantasía, no lo que realmente vivimos en familia. Las expectativas pueden actuar en nuestra contra y eso no le suma a nadie…

  1. Mantener la puntuación

¿Qué es lo que hace tu tarjeta de puntuación mental?, ¿Qué padre hace más?, ¿Quién es más consistente? ¿Qué mamá contribuye más en la clase de su hijo? Mantener la puntuación pierde energía. Simplemente haz lo que te sientes inspirado y capaz de hacer, sin compararte con nadie, sin competir con nadie. Haz lo que te corresponde, lo que te dice la intuición, el instinto, cada padre es distinto, cada hijo es diferente. Ser padre o madre no se trata de quedar bien con nadie y frente a nadie.



  1. Fuerza

Como padres tenemos la responsabilidad de establecer límites. Pero si un niño resiste consistentemente a un cierto límite, no es importante obligarlos a cumplir, es necesario identificar la razón de fondo, “¿Por qué?”, a los padres también nos toca ser un guía confiable y eficaz de tu hijo, no en su dictador. Es mas importante tener una relación sana con los hijos y no solo imponernos como padres.

Cuando te experimentan de esta manera, son más propensos a escuchar, lo que significa menos lucha y frustración para los dos.

  1. Deja de gritar

Si tiendes a gritar cuando estás molesto, considera esta pregunta: ¿Gritar ha fortalecido la relación con tu hijo? Gritar suele ocurrir en la ira y a menudo atemoriza e intimida a los niños. Destruye la confianza y el sentimiento de seguridad de un niño. Presta atención a los tiempos y circunstancias que te hacen gritar y comprométete a cambiar esos escenarios en el futuro.

  1. Tu necesidad de lucir perfecta

No hay tal cosa como un padre perfecto. Abraza tus imperfecciones. Ríete de ti mismo. Los mejores padres están dispuestos a aprender, cambiar y mejorar siempre. No es un concurso ni de belleza, ni de genialidad.

  1. Preocuparse

La preocupación compulsiva no protege a los hijos. No los hace mas felices y si enseña a los hijos a vivir con miedo. Trata de liberar tus preocupaciones y cultiva la gratitud por la seguridad de tu hijo en el momento presente.

  1. Reglas de talla única

Cada niño es único. Lo que funciona para uno no siempre funcionará para otro. Ciertas reglas estándar se aplican en general (por ejemplo, todo el mundo necesita hablar con respeto). Pero considera la posibilidad de que ser un padre justo no significa hacer exactamente lo mismo de la misma manera para cada niño o lo mismo con cada uno de tus hijos

  1. Renuncia al pleito de la comida

No crees una relación emocional con la comida. Es muy importante alimentar sanamente a nuestros hijos, pero que no sea relacionado con ser premiado o castigado con la comida.

  1. Deja de saturar la agenda de tus hijos

No llenes de cosas cada minuto libre de tus hijos, les genera y te genera estrés. El tiempo de inactividad y ocio apoya a muchos niños. Momentos de aburrimiento permiten que los niños asuman la responsabilidad por su propio tiempo. Pon los recursos a disposición y luego deja que tus hijos creen la experiencia que desean. Todos serán más felices.

  1. Olvida el auto-sacrificio 

Como padre, generosamente da amor, tiempo y atención por elección. No rancies a tu vida, a tu ser central o a tu misión sólo porque ahora eres madre/padre. Cuando ignoras tus necesidades básicas, enseñas a tus hijos que cuando crezcan, no deben cuidar de sí mismos.

  1. Culpa

Los padres a veces caen en la trampa de auto-sacrificio porque sienten culpa innecesaria. La culpabilidad puede ser útil si la usas para reconocer dónde necesitas realizar cambios. La culpa abrumadora y paralizante que te hace sentirte inútil como persona o padre no logra nada.

Eres suficiente, tal como eres y lo haces muy bien.

  1. Decisiones unilaterales

Como padre, a menudo tienes la palabra final. Pero tú y tu hijo serán más felices si no es la única palabra. Cuando sea apropiado para la edad, involucra a tu hijo en decisiones que los afecten. Al mostrar a los niños el proceso de toma de decisiones, los capacitarás para tomar sus propias decisiones buenas en el futuro.

  1. Mensajes negativos

Se repiten tantos mensajes a los niños: son demasiado fuertes, demasiado callados, hacen demasiadas preguntas, son agotadores, exigentes, demasiado habladores, deben hacer más amigos, dejar de moverse, hacen mucho ruido. Trata de hacer mas comentarios positivos que negativos.

  1. Tu propia historia de infancia

Nuestros propios miedos de adultos (adquiridos por nuestra historia de infancia) pueden realmente configurar ese mismo patrón para ser recreado por nuestros hijos. Crea lo que quieres, no lo que no quieres.

  1. Abandonar

Muchos padres se preocupan de que han dañado a su hijo, o que han cometido un error que durará toda la vida.  Nunca es demasiado tarde para ser un mejor padre. Si sus hijos tienen 4 o 40 años, responden al amor genuino de sus padres.

Los efectos de los errores pueden tardar un poco más en superarse si el hijo es mayor, pero nunca es imposible aparecer como el padre o la madre feliz y de apoyo que estás destinado a ser.

Fuente y desarrollo: Mother

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