¿Por qué debes conocer quién fue Ruth Bader Ginsburg?

Esta mujer de 87 años, fallecida el pasado 18 de septiembre, ha sido inspiración de jóvenes de ambos sexos: se tatúan su silueta, tienen calcomanías con las iniciales de su nombre, hay muñecas, camisetas, tazas y todo tipo de artículos inspirados en su figura; niñas usan disfraces alusivos a su vestimenta, hay raps en honor a su obra, varios escritores se han sentido cautivados por su vida y han escrito varias biografías incluida una pensada para público infantil “I Dissent”.

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Hollywood no fue la excepción, ya hay una película biográfica que aborda su primer caso resuelto sobre discriminación sexual y un documental sobre ella fue un éxito rotundo en taquilla en 2018. Tiene una amplia aceptación en la comunidad inmigrante y de latinos en Estados Unidos.



Ruth Bader Ginsburg era integrante y lideresa nata del bloque liberal de la Corte Suprema de Estados Unidos. Su postura clara frente a temas polémicos durante su larga permanencia en la máxima tribuna judicial de la unión americana la hizo conquistar los corazones de millones de personas a las que favoreció con sus fallos.

Nacida el 15 de marzo de 1933 en Nueva York y proveniente de una familia de migrantes judíos dedicados al comercio. Vivió en una justa medianía, quedó huérfana en la adolescencia, su madre Celia Bader falleció un día antes de su graduación de la preparatoria, también víctima de cáncer.

Fue una estudiante brillante, logró asistir a la Universidad de Cornell gracias a una beca y se graduó en 1954 en la carrera de Derecho. Su esposo, Martín Ginsburg, a quien conoció en la universidad y de quien se enamoró inmediatamente porque “fue el único chico que conocí al que le importaba que yo tuviera cerebro”, fue el principal promotor para que Ruth llegara a la corte.

El matrimonio Bader Ginsburg duró 56 años, nuevamente el cáncer le arrebató a un ser querido a la abogada, académica y jueza. Tuvieron dos hijos, Jane, profesora de Derecho y James, productor de música.

Fue egresada también de las Universidades de Harvard y de Columbia, en Nueva York. Fue la primera mujer en participar en la elaboración de las leyes internas de ambas instituciones. Fue cofundadora del Proyecto de Derechos de la Mujer en la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.

En todas las causas liberales, la jueza literalmente hizo escuchar su voz. Sobre la participación de mujeres en todos los ámbitos, dijo “la plena ciudadanía, la misma oportunidad de aspirar, lograr, participar y contribuir a la sociedad en función de sus talentos y capacidades individuales”.

Votó a favor de la Ley de Cuidado de Salud Asequible que garantizaba este servicio del estado a todo ciudadano, también votó a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en 50 estados.

La claridad y magnífica argumentación de sus opiniones jurídicas generaban un magnetismo difícil de evadir y la gran mayoría de su fallos fueron por abrumadora mayoría de los integrantes de la corte.

Su empatía por los derechos de los migrantes se la daba su propia historia. “Mis padres tuvieron la visión de salir del viejo país cuando la fe y la antecedencia judía significaba exponerse a agresiones”, “lo que ha sido de mí sólo podría ocurrir en Estados Unidos. Como muchos otros, le debo tanto a la entrada que este país otorgaba a personas que ansiaban respirar en libertad”.

En momentos de decisiones polémicas gustaba de usar un collar al que bautizó como “disidente”. Es el mismo que usó un día después de la elección en la que ganó el actual presidente Donald Trump.

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La jueza Ginsburg tuvo presente al mandatario en sus preocupaciones hasta el último momento. Como último deseo manifestó “mi más ferviente deseo es no ser reemplazada hasta que un nuevo presidente jure el cargo” en una carta enviada a su nieta Clara.

No obstante, el presidente Trump no piensa permitir que esto se cumpla pues ya envió una lista de 20 precandidatos y el partido republicano, mayoritario en el Senado, ya anticipó que definirá al sustituto antes del 3 de noviembre.

Cientos de personas se han manifestado en las calles en exigencia de que Trump y el Senado respeten la última voluntad de la admirada jueza.

Algunas de las frases que la han hecho famosa y congregar millones de admiradores son:

“No pido favores para mi sexo. Todo lo que pido de nuestros compañeros es que quiten sus pies de nuestros cuellos”.

“Cuando en ocasiones me preguntan cuándo habrá suficientes mujeres en la Corte Suprema, yo digo ‘cuando haya nueve’, las personas quedan impactadas pero nunca se escandalizaron de que fueran 9 hombres”.

“No te distraigas con emociones como la ira, la envidia, el resentimiento. Éstas simplemente agotan la energía y hacen perder el tiempo”.

Sobre la fascinación que ha causado entre la juventud alguna vez dijo “ahora que tengo 86 años y, sin embargo, gente de todas las edades quiere hacerse una foto conmigo”. La jueza Ruth Bader Ginsburg es el ejemplo que no hay mejor fama  que la que se forja con hechos.

Con información de NYTimes, BBC de Londres y El País.