Padres tóxicos y cómo evitarlo

Los llamados padres tóxicos, son como cualquier otra persona tóxica, la cual daña la vida de los quienes lo rodean debido a su personalidad la cual se ha formado desde su infancia, por eso es tan importante poner atención en los primeros años de vida observando las necesidades de nuestros hijos para evitar que se conviertan en personas tóxicas.

En algún momento de nuestras vidas, todos hemos convivido con una persona tóxica la cual no nos hace sentir cómodos por su manera de ser, de pensar y/o de comportarse. Igual existen los padres tóxicos, papás y mamás que no educan de la mejor forma sus hijos y los van intoxicando con sus conductas.



Este término de padres tóxicos se acuñó por Susan Forward en su libro “Padres que odian” y  se definen como aquellos que “por diferentes razones, causan sufrimiento a sus hijos a través de la manipulación, el maltrato, las demandas, desde la infancia hasta la adultez”.

Estos niños al llegar a adultos y como consecuencia de este tipo de relación con sus padres, serán adultos con baja autoestima pues crecieron en ambientes inseguros, lo cual contribuye a que sean adultos sumisos y emocionalmente inestables.

Los padres tóxicos se traducen en padres: egoístas, narcisistas, que sólo piensan en ellos mismos, que incluso envidian los logros de sus propios hijos  e intentan rebajarles, humillarles minimizando sus éxitos, con tal de quedar ellos siempre por encima. 

“Nuestros padres siembran en nosotros semillas mentales y emocionales, y esas semillas crecen con nosotros. En algunas familias, esas semillas son de amor, respeto e independencia. Pero en muchas otras lo que se siembra son semillas de miedo, de obligación o de culpa.” (Susan Forward. Padres que odian)
Una persona tóxica generalmente no es capaz de descentrarse de sí mismo, puede ser  manipuladora, enferma de necesidad de atención, profundamente insatisfecha con todo lo que le rodea e insatisfecha consigo misma, por lo que necesita quedar por encima de los demás. Así, los padres tóxicos compiten todo el tiempo por ser el centro de atención cueste lo que cueste, compiten con sus propios hijos en todos los entornos desde el inicio de sus días y en todas sus etapas de desarrollo.
 
Una conducta de padres tóxicos es mostrarse insatisfechos con todo lo que sus hijos hacen, padres y madres que no les gustan los amigos de sus hijos, ni sus profesores, ni los estudios que eligen y mucho menos sus parejas. Padres y madres que son capaces de dejar en ridículo a sus hijos para ser ellos el centro de atención, que los ningunean y los rebajan en público y en privado.
 

 

 

Aquí les compartimos los tipos de madres y padres tóxicos. Esta clasificación es hecha por Ángeles Hinojosa Sánchez, Presidenta en Asociación Internacional Reflexología Infantil “Método Ángeles Hinojosa”

1.   Absorbentes:

El niño debe poco a poco ir haciendo su vida y descubriendo el mundo, pero esto los padres tóxicos no lo entienden. Los quieren muy cerca y para ello impiden cualquier intento de independencia haciéndoles sentir culpables simplemente por querer convivir con otras personas. En la adolescencia esta situación se agrava cuando aparecen amigos, novios, actividades en grupo fuera de casa…

2.   Perfectos:

“Nadie te va a querer como yo” es la frase que puede resumir este punto que esconde una autoestima inexistente en el padre o la madre, que pretende llenar su propia vida siendo el eje principal de la vida del hijo. “Nadie te amará, cocinará, cuidará, vestirá… como yo. Nadie te conoce igual ni te entiende ni sabe lo que necesitas.” Y si no hay una persona cerca que neutralice esto, ese niño o niña crecerá aislado de la gente porque, según su progenitor, el resto del mundo en su totalidad no le querrá bien.

3.   Competitivos:

Sí, porque es posible competir con tus hijos aunque nos parezca una aberración. Hay madres que ven en sus hijas rivales y hay padres que ridiculizan a sus hijos para sobresalir. Si has tenido hijos sin ser muy consciente de lo que estabas haciendo, es posible que descargues tu frustración en ellos y que te niegues a darles cariño y comprensión, a la vez que les culpas de todo lo malo que te pasa.

4.   Indiferentes:

Hay veces que no es el control excesivo lo que hace mal, sino la falta absoluta de él. Por desgana o desinterés, se acaba dejando que el niño haga y decida su vida sin estar capacitado del todo para ello, lo que da como resultado niño con poca o ninguna tolerancia a la frustración, caprichosos y egoístas por falta de límites.

5.   Manipuladores:

Cambian la realidad a su antojo, se inventan lo que ha pasado. Estos padres son realmente dañinos pues les “venden” a sus hijos una realidad que no existe más que en su cabeza. La que a ellos les viene mejor. Y claro, son tus padres y eres pequeño: ¿a quién vas a creer?, son padres que crean su propia película para lograr manipular a sus hijos.

6.   Distantes:

No brindan afecto ni valoran el que reciben de sus hijos. Probablemente así crecieron y repiten este triste comportamiento con sus pequeños. Éstos crecen sin recibir amor y acaban por no darlo tampoco, ya que son rechazados. Cualquier muestra de atención que tengan hacia sus padres puede ser recibida con un “es lo que debes hacer, es tu obligación”. Este vacío emocional es muy perjudicial para el niño pues en la etapa adulta desembocará en dificultades para relacionarse y en una sensación de culpa en los momentos que se sienta feliz, ya que lo han criado haciéndole creer que no tiene derecho a serlo.

7.   Limitadores:

Perpetúan los roles de género hasta el extremo, educando niñas sumisas, delicadas, femeninas e híper responsables, así como varones que no deben mostrar sus sentimientos y sí ser agresivos y despreocupados. Lo malo no es ser así por tu propia naturaleza, lo nefasto es que tu sexo defina tu forma de ser desde que naces limitando tu vida y tus deseos. Es demasiado importante dejar que cada niño sea persona ante todo y desarrolle su personalidad de forma natural.

8.   Víctimas:

Su afán por llamar la atención no tiene límite: llegan incluso a “enfermarse” si se les lleva la contraria. Para conseguir que los niños hagan lo que ellos quieren aún cuando no sea sano, usan el chantaje emocional de forma deliberada, siendo peligrosísimo, pues la culpa que les hacen sentir anula el carácter y la voluntad del niño, convirtiéndole en una marioneta sin decisión.

A veces no nos damos cuenta del impacto que tenemos los padres en la formación del carácter de nuestros hijos. Es importante identificar si no somos un padre o madre tóxica ya que esto no ayudará. en nada a nuestros hijos.

Fuentes: Bosquedefantasias.com

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