¿Nunca te da tiempo para preparar el desayuno? Entonces lee esto

         
Por: Redacción

Licuado, avena, cereal, fruta cortada, quesadillas, jugo, café, leche, huevos, pan tostado, emparedados, pan dulce, molletes, gorditas, chilaquiles con crema y queso. Tan sólo de leer estos platillos pueden antojársenos suculentos. Quizá hasta podríamos notar un vacío en el estómago como un síntoma del hambre, y entonces recordar que es hora del almuerzo. ¿Cuáles son las probabilidades de disfrutar de ese brunch deliciosísimo?

En caso que la preparación adecuada del desayuno o del almuerzo sea un verdadero reto, te compartimos algunos consejos para acostumbrarse a una dieta balanceada, sana y, sobre todo, deliciosa:

Empieza por empaquetar la comida matutina en envases de vidrio (como los de los jugos o de las galletas). Así, mientras estás en el camino al trabajo o a la escuela, estás alimentándote para dar lo mejor de ti a lo largo del día. Por ejemplo:

Avena con melocotón (o cualquier otra fruta).

Ingredientes: 1 cucharadita de semillas de chía, una taza de melocotones en gajos, ½ taza de avena, ¾ de leche de avena, almendra, soya o coco.

Instrucciones: Mezcla todos los ingredientes, salvo las semillas de chía, en una licuadora. Coloca la masa en un tarro de vidrio, añadiendo las semillas. Mételo en el refrigerador toda la noche. A la mañana siguiente, agrega la leche.

Avena con quinoa.

Ingredientes: ½ taza de quinoa precocida, 1 ciruela en pedazos, ½ de manzanas o peras cortadas, ½ de leche de avena, almendra, soya o coco, 1 cucharadita de semillas de chía, 1 cucharadita de ajonjolí, 4 de nueces.

Instrucciones: Mezcla la fruta, la leche y las nueces en la licuadora. Coloca la mezcla en un tarro de vidrio, añadiendo la quinoa y la chía. Mételo en el refrigerador toda la noche. A la mañana siguiente, agrega la leche.

Fotografía principal: Marisa McClellan