No hay evidencia científica suficiente de algún tratamiento contra COVID 19

Autoridades sanitarias exhortan a la población a no automedicarse porque hacerlo puede generar reacciones adversas incluso incrementar sustancialmente el riesgo de muerte para personas que contraigan el coronavirus.

La Secretaría de Salud dio a conocer los medicamentos que no cuentan con evidencia científica para tratar de manera favorable el COVID 19:



Arbidol, Oseltamivir, Ivermectina, Azitromicina, Nitazoxanida, Colchicina, Antioxicantes, Nanomoléculas de cítricos, Dióxido de cloro, Inmunoglobulina intravenosa e Interferones.

Recordó que los únicos medicamentos que se emplean en los casos más graves, es decir bajo tratamiento hospitalario y estricta supervisión médica son: Dexametazona y anticoagulantes.

Por último, enlistó los fármacos que se están utilizando en ensayos clínicos controlados que son: remdesivir, favipiravir, lopinavir y ritonavir; cloroquina e hidroxicloroquina, tocilazumab, anakinra y plasma convaleciente.

De hecho, el pasado 4 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) intruyó la interrupción de ensayos con hidorxicloroquina y con la combinación de lopinavir/ritonavir.

Argumentó que “al examinar datos analíticos y clínicos obtenidos en el estudio se observaron indicios de posibles efectos adversos”. Al momento para los casos graves sólo se puede recomendar el soporte respiratorio hemodinámico.

Alethse de la Torre Rosas, integrante del equipo científico del gobierno federal alertó sobre los riesgos graves de automedicarse: “Si las personas se automedican existen probabilidades de que los medicamentos reaccionen de forma negativa y pongan en riesgo al paciente”.

Ya hace unos días, la Universidad Nacional Autónoma de México había alertado que la resistencia antomicrobiana por el abuso de antibióticos incrementaría 90 por ciento a nivel mundial durante esta pandemia.

Dicha resistencia causa que la enfermedad que se intenta curar se prolongue y aumenta el riesgo de muerte.

De acuerdo con datos de la OMS la resistencia antomicrobiana ya era una emergencia global antes del COVID 19. Cada año se producen más de 700 mil muertes en el mundo a causa de esta situación y se estima que para 2050 la cifra llegue a 10 millones.

El riesgo de automedicarse radica en que si lo hacemos, en caso de requerir atención hospitalaria, ésta será más prolongada y con mayor gravedad.