Micromachismo: una forma sutil de violencia de género

Micromachismo: una forma sutil de violencia de género… Se denomina micromachismo a una práctica de violencia en la vida cotidiana que sería tan sutil que pasaría desapercibida pero que refleja y da continuidad a las actitudes machistas y a la desigualdad de las mujeres respecto a los varones. Sus formas incluyen: maltrato psicológico, emocional, físico, sexual y económico, que son normalizados. 

Un factor triste es que son prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente.

En la pareja, se manifiestaría como formas de presión de baja intensidad, con las que las personas intentarían detentar el poder y conseguir beneficios, en todos o en algunos ámbitos de la relación:

  • Imponer y mantener el dominio y su superioridad.
  • Reafirmar o recuperar dicho dominio.
  • Resistirse al aumento de poder personal o interpersonal.
  • Aprovecharse de dichos poderes
  • Aprovecharse del “trabajo cuidador o rol de cuidador”.

El término micromachismo fue acuñado en 1991 por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez, para dar nombre a prácticas que otras y otros especialistas llaman «pequeñas tiranías», «terrorismo íntimo» o «violencia blanda», menos populares que el primero.

Bonino clasifica los micromachismo en cuatro tipos:

- Utilitarios. Afectan principalmente al ámbito doméstico y a los cuidados hacia otras personas abusando de las supuestas capacidades femeninas de servicio y la naturalización de su trabajo como cuidadora. Ejemplos: regalar electrodomésticos a las mujeres para que hagan “su trabajo”, sin que la pareja los use de la misma manera.

- Encubiertos. Son muy sutiles y buscan la imposición de las “verdades” masculinas para hacer desaparecer la voluntad de la mujer, que termina coartando sus deseos y haciendo lo que él quiere. Hay micromachismos en los silencios, en los paternalismos, en el “ninguneo” y en el mal humor manipulativo. ¿Quién no ha escuchado en casa: “atiende a tu hermano que viene cansado, o silencio porque papá está nervioso…”, hombres y mujeres necesitamos ciertas cosas en diferentes momentos.

- De crisis. Surgen cuando ellas empiezan a romper la balanza de la desigualdad en la pareja. Se pueden reconocer en la frase: “Tú sabrás qué hacer (con las tareas domésticas), si trabajas”.

- Coercitivos. En ellos el varón usa la fuerza moral, psíquica o económica para ejercer su poder, limitar la libertad de la mujer y restringir su capacidad de decisión. Suelen afectar al espacio y tiempo de ellos y ellas; y pierden siempre las segundas. Se ven en quién ocupa el mejor sillón de la casa, quién tiene el mando de la televisión… En cuanto al tiempo, el varón, lo dicen todos los estudios, cuenta con más ocio para sus cosas, ya sea irse a montar en bici o irse con sus amigos a ver el fútbol…

El micromachismo, al igual que toda forma de violencia de género, no es algo propio solamente de los hombres ni de todos los hombres. Son actitudes y pensamientos tan naturalizados en la sociedad que a veces surgen, incluso, desde las propias mujeres. 

Son cientos, miles, las formas en que el machismo se expresa en nuestra vida cotidiana. Hoy aquí queremos destacar solo algunas de las formas más sutiles de machismo que suelen pasar desapercibidas, con estos ejemplos:

Fuente de las ilustraciones: http://www.vix.com/es/btg/curiosidades/60120/micromachismo-20-formas-de-violencia-de-genero-que-suelen-pasar-desapercibidas-en-la-vida-cotidiana

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