Mi hijo no habla bien… ¿Es retraso del habla o del lenguaje?

Si tu hijo ya tiene 2 años y apenas habla o dice pocas palabras en comparación con otros niños de su edad, quizá puedas pensar que va retrasado para hablar…

Esto suele ser común entre los padres de niños en quienes el habla se desarrolla más despacio de lo habitual.

Conocer qué es “normal” y qué no lo es en el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudarte a determinar si tu hijo está evolucionando de manera adecuada.



Desarrollo normal del habla y del lenguaje

Antes de los 12 meses

Es importante observar a los niños de esta edad a fin de detectar indicadores de que utilizan la voz para relacionarse con su entorno. El gorgojeo y el balbuceo son las fases iniciales del desarrollo del habla. Al crecer (cerca de los 9 meses), empiezan a unir sonidos, a incorporar las distintas entonaciones del habla y a decir palabras como “mamá” y “papá” (aunque sin entender qué significan).

Antes de los 12 meses, los bebés deberían ser receptivos a los sonidos y empezar a reconocer nombres de objetos de uso común. Los bebés que observan atentamente su entorno pero no reaccionan al sonido es posible que presenten pérdidas auditivas (o hipoacusias).

Entre los 12 y los 15 meses

Los niños de esta edad deberían tener un amplio abanico de sonidos en su balbuceo (como p, b, m, d, o, n), empezar a imitar y a aproximarse a los sonidos y palabras que modelan los miembros de su familia y típicamente decir una o más palabras (excluyendo “mamá” y “papá”) de forma espontánea. Los nombres suelen ser las primeras palabras que utilizan los bebés, como “bebé” y “pelota”. El bebé debería entender y seguir instrucciones de un solo paso.

De los 18 a los 24 meses

Cada niño su ritmo, la mayoría de los niños dicen unas 20 palabras cuando tienen entre 18 meses y unas 50 o más cuando cumplen 2 años. Los niños empiezan a combinar dos palabras en frases muy simples, como “bebé llorar” o “papá grande”. Un niño de 2 años debería poder identificar objetos de uso común (tanto cuando el objeto está presente como cuando se trata de imágenes del objeto), señalar sus ojos, sus orejas y su nariz cuando alguien se las menciona y seguir instrucciones de dos pasos (como “ven y dame la mano””).

De 2 a 3 años

Los padres suelen presenciar grades avances en el habla de sus hijos a esta edad. El vocabulario del niño debería crecer considerablemente (demasiadas palabras para poderlas contar) y el niño debería combinar de forma sistemática tres o más palabras en frases más largas.

Su comprensión también debería mejorar; con 3 años, un niño debería empezar a entender qué significa “ponlo en la mesa” o “ponlo debajo de la cama”. Su hijo también debería empezar a identificar colores y a entender conceptos descriptivos (por ejemplo, grande versus a pequeño).

La diferencia entre el habla y el lenguaje

El habla y el lenguaje suelen confundirse entre sí:

  • El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación, que es el modo en que se forman los sonidos y las palabras.
  • El lenguaje es un concepto mucho más amplio y engloba el sistema completo de expresar y recibir información provista de significado. Se refiere a entender y ser entendido a través de la comunicación, sea verbal, no verbal o escrita.

A pesar de que los problemas relacionados con el habla y con el lenguaje difieren, a menudo se solapan entre sí. De todos modos, un niño con un problema de lenguaje puede pronunciar correctamente las palabras pero ser incapaz de combinar más de dos palabras en una frase. El habla de otro niño puede ser difícil de entender, aunque sea capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas. Y otro niño puede hablar bien y con claridad pero tener dificultades para seguir instrucciones.

Señales de alarma

  • Un lactante que no reacciona al sonido o que no vocaliza.

Entre los 12 y los 24 meses:

  • con 12 meses, no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano
  • con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones
  • con 18 meses, tiene dificultades para imitar sonidos
  • tiene dificultades para entender peticiones verbales simples

Solicite una evaluación por parte de un profesional si un niño de más de 2 años:

  • solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea
  • solo emite determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas
  • no puede seguir instrucciones simples
  • tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (roncos o nasales, por ejemplo)
  • cuesta más entenderle de lo que sería esperable por su edad. Los padres y los cuidadores habituales deberían entender la mitad de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente tres cuartas partes de lo que dice uno de 3 años. Con 4 años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando hable a personas que no lo conocen.

    Hay muchos aspectos que pueden provocar retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje: problemas relacionados con el aparato fonador, como alteraciones en la lengua o en el paladar. Un frenillo corto (el pliegue que hay debajo de la lengua) puede limitar los movimientos linguales para la producción del habla.

    Muchos niños con retrasos del habla tienen problemas orales motores, lo que implica la existencia de una comunicación ineficaz en las áreas cerebrales responsables de la producción del habla. El niño puede tener dificultades al utilizar y coordinar los labios, la lengua y la mandíbula para producir los sonidos del habla. El habla puede ser el único ámbito afectado o bien los problemas en el habla pueden ir acompañados de otros problemas orales motores, como las dificultades para alimentarse. El retraso del habla también puede ser una parte (en vez de indicar) de un problema más “global” (o general) de un retraso del desarrollo.

    Los problemas auditivos también pueden estar relacionados con los retrasos del habla. Por este motivo, cuando a un padre le preocupa el habla de su hijo, debería llevarlo a un audiólogo para que le evalúe la audición. Un niño con problemas auditivos puede tener problemas para articular, así como para entender, imitar y utilizar el lenguaje.

    Las infecciones de oído (u otitis), sobre todo las de carácter crónico, pueden repercutir sobre la capacidad auditiva de un niño. De todos modos, las infecciones de oído que reciben un tratamiento adecuado y se curan bien no deberían tener ningún efecto sobre el habla del niño. Y, siempre que exista una audición normal en por lo menos un oído, tanto el habla como el lenguaje se pueden desarrollar con normalidad. Si es necesario acudir con un experto en trastornos del lenguaje, éste deberá evaluar:

    • lo que entiende el niño (lenguaje receptivo)
    • lo que puede decir (lenguaje expresivo)
    • la comunicación de otras maneras, señalar, mover la cabeza, hacer gestos, etc.
    • el desarrollo de los sonidos y la claridad del habla
    • el estado oral motor del niños (comer y tragar)

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