Médicos comienzan a prescribir ejercicio y otras alternativas para curar la depresión

 

Médicos comienzan a prescribir ejercicio y otras alternativas para curar la depresión. ¿Quién de nosotros no se ha llegado a sentir triste más de una vez? En esas ocasiones, aprendemos a lidiar con los problemas o situaciones difíciles, y tratamos de salir adelante. Sin embargo, en otras, la tristeza que nos alberga es tan dolorosa que pueden pasar días y pensamos que no habrá fin al sufrimiento.

Cuando nos sentimos deprimidos, experimentamos una fatiga, dejamos de tener interés por la vida, alteramos nuestros patrones de alimentación y de sueño, creemos que nos volvemos muy lentos o muy agitados, dejamos de sentir placer por actividades cotidianas (psicastenia), tenemos sentimientos como culpa, enojo, odio, desesperación, abandono, pulsiones de suicidio, entre otros.

Entonces vamos al doctor y nos manda una lista interminable de fármacos antidepresivos. Nos explica que existen alrededor de diez tipos de depresión: depresión mayor y menor, distimia, depresión postparto, trastorno disfórico premenstrual, trastorno afectivo estacional, trastorno disfórico maniaco, depresión doble y trastorno dipolar del estado de ánimo.

Le preguntamos las posibles causas y responde que son la suma de muchos factores: un desequilibrio hormonal, neurológico, un trauma reciente, problemas para dormir, enfermedades, cuestiones sociales. Concluye que hay un sinfín de posibilidades por las cuales estás sintiendo estos síntomas; por lo que necesitas tomar los medicamentos que te está recetando: tricíclicos, inhibidores de la monoaminoxidasa, inhibidores selectivos de la recapturación de serotonina, inhibidores selectivos de recapturación de serotonina y noradrenalina, noradrenérgicos y antidepresivos serotoninérgicos específicos. Son palabras que no entendemos y que generan angustia.

Sin embargo, recordamos a conocidos que también pasaron por un periodo de depresión y cómo les fue con los medicamentos: a algunos les funcionó increíblemente, pero a otros no tanto. Investigamos al respecto y encontramos que existen maneras naturales de combatir la depresión, sin tomar medicamento alguno.

En 2011, un estudio concluyó que 30% de pacientes con depresión que hacían ejercicio cotidianamente y no tomaban ningún fármaco, tuvieron mejoras significativas en la condición emocional. ¿Entonces el ejercicio es mejor que el medicamento?

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Como lo mencionamos anteriormente, la depresión es causada por diversos factores; por los que, si se trata de una ausencia o un exceso de neurotransmisores en el cuerpo, es necesario tomar fármacos que ayuden a regularnos. Por el otro lado, si la depresión es causada por situaciones externas (como la pérdida de un ser querido, síndrome premenstrual, estrés continuo), hay alternativas naturales que pueden ayudarte en el proceso.

El profesor de psiquiatría en el Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, Madhukar H. Trivedi, explica que uno de los métodos para combatir la melancolía es con ejercicio físico; no obstante, el éxito del tratamiento (ya sea con o sin fármacos) depende completamente del paciente:

“Yo hablo acerca de los pros y contras de todas las opciones terapéuticas disponibles: ejercicio, terapia y fármacos. Si un paciente dice ‘Lo mío no es la medicina y la terapia, yo quiero hacer ejercicio’, y si es apropiado para el paciente, entonces puede intentarlo. Pero necesitan conocer las advertencias de cómo deberían hacerlo. No les digo: ‘Haz ejercicio y llámame si no funciona.’ […] Dependiendo del paciente, yo recomiendo hacer ejercicio entre tres y cinco sesiones a la semana. Cada sesión que dure de 45 a 60 minutos, entre el 50% y 85% de su máximo ritmo cardiaco. […] Esta perspectiva se basa en tres elementos clave: Uno, debes tener en claro cuando los pacientes pueden ser eficaces con el ejercicio, porque no funciona para todos. Dos, la dosis del tratamiento es muy importante; no se trata de sólo ir a pasear al parque. Y tres, debe haber una constante vigilancia acerca del monitoreo de los síntomas. Si el tratamiento no está funcionando, entonces necesitas hacer algo, como añadir algún antidepresivo.”  

Por el otro lado, otras alternativas a los fármacos y al ejercicio, también puede generar ciertos ajustes en el estilo de vida; como practicar meditación, dormir un poco más o asistir a terapia. Muchos pacientes se recuperan rápidamente cuando el trastorno se ataca desde diferentes ángulos simultáneamente. 

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