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Ecología, Vida y estilo

Los niños, los mayores cuidadores del ambiente

  • Porque educamos con el ejemplo más que con las palabras, debemos ser capaces de guiar a nuestros menores por una senda de equilibrio ecológico y desarrollo sustentable que garantice la vida sana y plena de las futuras generaciones.

cuidadores del ambiente

Menores, los mayores cuidadores del ambiente

Siempre hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro”.

-Graham Greene

Por Ricardo Medina Calvario

“Cuando iba en primaria la maestra de quinto año nos platicaba del deber de cuidar el agua, decía que se iba a acabar (si bien el agua no se acabará nunca, la contaminación no permitirá más el consumo humano), el problema, decía, era grave, pero Fernando, un compañerito, no estaba de acuerdo y espetó a la maestra: “pues si el agua se acaba tomamos refresco”, la maestra sólo contestó: “se necesita agua para hacer el refresco”.

La mayoría de nosotros (los mayores de 40 años) somos de una generación que creció en las grandes urbes, acostumbrados a una vida en constante cambio, novedades tecnológicas y aparatos que cada vez hacían la vida más cómoda y que su adquisición era cada vez más fácil, es decir, una vida de consumismo en la que no tenía cabida la conciencia sobre la destrucción de la naturaleza.

Más allá de analizar si esto fue bueno o malo, debemos ver los resultados: ciudades más grandes, aparatos que facilitan la comunicación y en general hacen sencillo el trabajo del hombre. Quedémonos con lo bueno y trabajemos para cuidar el futuro.

Esto, sin dejar de lado que en el tema del cuidado ambiental, tenemos una guerra en la que vamos perdiendo, pero que podemos ganar, no con facilidad, porque para vencer tenemos que cambiar nuestra formación, ya que somos quienes debemos formar a un ejército que resguarde al mundo y la vida en él.

Los niños por un planeta azul y verde

En el mundo, de acuerdo a la UNICEF, el 25.8 por ciento de los habitantes son menores de 19 años, es decir, los niños y adolescentes son la cuarta parte de los ciudadanos del mundo, y en una década serán quienes tomen las decisiones que regirán el destino del planeta.

La formación ambiental de los menores no debe dejarse sólo para la educación formal, debe ser una educación continua que esté presente en todos los aspectos de nuestra vida, el respeto y reconocimiento a todos los seres vivos y a lo que ellos aportan a la raza humana ayudará a que el cuidado del ambiente se convierta en un estilo de vida

Los adultos, el 74.2 por ciento de los habitantes del mundo, somos los encargados de dar la línea a seguir a los menores y si lo hacemos bien, posteriormente nuestros alumnos nos enseñarán qué es lo mejor para nuestro planeta y la vida en él.

Posiciones y acciones

Para lograr este cambio es necesario que asumamos una posición de guías y ejemplo a seguir, y que hagamos pequeñas cosas, por ejemplo retomar viejas prácticas en las que todo servía y si se descomponía se arreglaba para que siguiera siendo útil. Esto ayudará mucho no sólo al ambiente, también a la economía.

Otro ejemplo que forma es el desprendimiento, es decir, lo que ya no usamos y está en buenas condiciones lo podemos donar a alguien que sí lo ocupe, ropa, juguetes, aparatos, todo puede seguir siendo útil y el dar aporta más al dador que a quien lo recibe.

Porque educamos con el ejemplo más que con las palabras, debemos ser capaces de guiar a nuestros menores por una senda de equilibrio ecológico y desarrollo sustentable que garantice la vida sana y plena de las futuras generaciones.

¡Formemos un ejército que luche por la paz, el equilibrio y la equidad en el mundo!

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