Los hombres tardan más tiempo en superar una ruptura amorosa que las mujeres

         
Por: Redacción

Los hombres tardan más tiempo en superar una ruptura amorosa que las mujeres…

Todas las personas que hemos pasado por una ruptura, sabemos que es una etapa en la que nos encontramos vulnerables, con mucho dolor y confusión… Vivimos un choque entre pensamientos y emociones: conocemos toda una serie de argumentos lógicos que apoyan la separación entre el ser amado y uno, sin embargo aún existe, en el fondo de nuestra fisiología y nuestro inconsciente, este deseo por encontrarnos bajo este manto de su amor.

Si bien el proceso de este corazón roto es propio de la naturaleza humana, realmente la manera en que tanto hombres como mujeres lo expresan (y experimentan) es completamente diferente. Podríamos intuir que el origen de esta disparidad del mal de amores se deba a creencias culturales; principalmente, acerca de las conductas esperadas de ambos sexos por haber nacido con ese sexo (estereotipos). Por ejemplo, tras una ruptura, es esperado (o al menos no es algo que cause sorpresa) que la mujer se acerque con sus amigas a llorar con gran cantidad de comida chatarra, mientras que el hombre vaya de bar en bar desentonando canciones de despecho y desamor (sin hablar realmente de lo que siente). Pero, ¿eso realmente significa que una mujer tenga una mayor (o mejor) habilidad emocional que el hombre para enfrentar la ruptura o simplemente el hombre no pasa por un proceso de duelo tras la ruptura?

De acuerdo con un estudio realizado en Binghamton University, por Craig Morris, existen diferencias evidentes entre los sexos, las cuales provocan que ambos tengan reacciones diferentes ante estímulos similares. En especial cuando se trata de la ruptura: “las mujeres sufren emocionalmente más tras la ruptura, pero los hombres sufren durante más tiempo y puede que realmente nunca lo superen.”

Para este estudio se observaron a 5,705 participantes de 96 países, quienes reportaron haber invertido niveles altos de compromiso emocional, así como haber sentido gran dolor tras al terminar. Fue así que se llegó a concluir que, por un lado, las mujeres suelen invertir mayor emoción en las relaciones que el hombre, provocando que suelan sufrir más ante la ruptura; si bien ellas se volvían muy ‘selectivas’ en la necesidad de escoger a una “buena pareja”. Por otro, los hombres sufren el impacto “hasta la raíz” y comienzan a competir de nuevo por conseguir a otra persona significativa sin haber superado del todo a su expareja: “El hombre sentirá la pérdida de manera profunda y durante mayor tiempo, mientras se ‘vende la idea’ que debe empezar a competir otra vez para remplazar lo que perdió –o peor, para darse cuenta que esa perdida es irremplazable”.

La ruptura es un proceso de duelo que requiere elaborarse al tiempo y a las necesidades de cada individuo. Es verdad, duele el mal de amores. Sin embargo, es un proceso necesario para no sólo elaborar el duelo (de la pérdida), también aprender de uno mismo: quién se es realmente, qué es lo que realmente se desea, qué es lo que no gusta o se disfruta, etcétera. De ese modo se reconocerá que cada individuo tiene necesidades personales, incluyendo las referentes a las fisiológicas por su sexo.

Ginette Paris, psicoterapeuta de corte junguiano con especialidad en neurociencias, explica que:

“Cuando jamás hemos experimentado la soledad sana, sino sólo el doloroso aislamiento, dicho aislamiento trae consigo el riesgo de desarrollar una adicción a la pareja. La incapacidad para permanecer solo lleva a una adicción a las relaciones de pareja tan rápido como la incapacidad para relacionarse nos lleva al aislamiento. El retorno a la salud mental requiere un nuevo balance entre las relaciones con otros y la relación con nosotros mismos.”

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