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Crianza, Familia

¿Le darías un coche a tu hijo de 12 años?… y porqué un celular si…

  • Un joven de 12 años o menor que eso no puede tener un celular y mientras sigamos diciendo, “es que todos lo tienen” no dejaremos de vivir situaciones muy difíciles que después nos será mucho más complicado enfrentar, ya que cuando una imagen se ha plasmado o marcado en tu cerebro es muy difícil borrarla.

celular niños

Pues si tu respuesta es ¡NOOOOO!… Piénsalo dos veces porque eso es lo que estamos haciendo los papás al darle a nuestros hijos un celular.

Lo hacemos por ser el papá buena onda, para que los hijos nos quieran, para tener su aprobación, para que vean que estamos a la moda, para que digan que somos los mejores papás del mundo, entonces les regalamos un celular, el problema es que además no es un celular sencillo que serviría para que se comuniquen con nosotros en caso de una emergencia, al contrario les proporcionamos el último modelo de celular, no el más barato, al contrario, el más caro, no importa que tengamos que hacer pero satisfacemos el capricho de nuestro hijo solo para sentirnos amados por ellos y para sentirnos reconocidos, sin darnos cuenta que le estás entregando un arma letal.

¡¡¡Ana qué exagerada… un arma letal!!! Si así es, entregamos un celular sin ni siquiera saber que aplicaciones existen ni como manejarlas, no tomamos un curso de capacitación, solo escuchamos nombres raros de aplicaciones y nos quedamos con la duda.

Cuando le das un celular a tu hijo le estás abriendo una puerta a la pornografía, a la violencia, al narcotráfico, al sadomasoquismo, al bullying, a la auto-mutilación, y podría seguir mencionando temas que son interminables, creemos que el celular les servirá para ser más cultos o más responsables, pero eso no es cierto, es un distractor, una fuente de información que no solo les altera la percepción de las cosas, sino que los daña emocionalmente, estamos enseñándole a nuestros hijos a que no nos miren a la cara, a que cuando tengan un problema busquen a un amigo que ni siquiera conocen en internet, buscan permanecer en comunidades de Facebook donde no conocen a los integrantes y sueñan con un día llegar a convivir con ellos.

Un adolescente es un ser muy frágil, y es muy difícil supervisar la información que recibe o a la que tiene acceso teniendo un dispositivo electrónico en las manos (teléfono, tableta, computadora).

Un joven de 12 años o menor que eso no debería tener un celular y mientras sigamos diciendo, “es que todos lo tienen” no dejaremos de vivir situaciones muy difíciles que después nos será mucho más complicado enfrentar, ya que cuando una imagen se ha plasmado o marcado en tu cerebro es muy difícil borrarla.

Es por eso que si tu estás considerando darle a tu hijo un celular tienes que tener ciertas reglas, me da pena decirlo pero en mi experiencia como terapeuta, los padres son completamente ajenos a lo que sus hijos ven y tienen acceso en el celular, es imposible saber si está pasando algo grave puedas enterarte, ellos son muy hábiles para borrar las evidencias o para cubrir las apariencias de lo que sucede en los chats.

Aquí te dejo algunas reglas que puedes aplicar antes de dar un celular:

  1. Este es mi iPhone. Yo lo compré. Yo lo pago. Yo te lo estoy prestando. ¿No soy la mejor?
  2. Yo siempre conoceré la contraseña.
  3. Nunca ignores una llamada si la pantalla dice ‘Mamá’ o ‘Papá’. Nunca jamás.
  4. Entrega el teléfono a uno de tus padres a las 7:30 p.m., cada noche de escuela y a las 9:00 p.m. los fines de semana. Será apagado durante la noche y prendido a las 7:30 a.m.
  5. No va a la escuela contigo. Mantén conversaciones en persona con las personas a las que envías textos. Esa es una habilidad en la vida.
  6. Tú serás responsable del costo de reemplazo o reparación. Si se cae al escusado, golpea en el suelo o se desvanece en el aire, deberás cortar algún césped, trabajar como niñero, ahorrar algún dinero de tus cumpleaños. Ocurrirá, debes estar preparado.
  7. No uses esta tecnología para mentir, embaucar o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean hirientes para otros. Sé un buen amigo primero o quédate fuera del fuego cruzado.
  8. No envíes textos, correos electrónicos, ni digas nada a través de este dispositivo que no dirías en persona.
  9. No envíes textos, correos electrónicos, ni digas nada a alguien que no le dirías en voz alta frente a sus padres. Mide tus palabras.
  10. Sin pornografía. Busca en la red sólo información que tú compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna pregunta sobre algo, pregúntale a una persona, de preferencia a mí o a tu padre.
  11. Apágalo, siléncialo, guárdalo en público. Especialmente en un restaurante, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. Tú no eres una persona grosera, no dejes que el iPhone cambie eso.
  12. No envíes o recibas fotografías de tus partes privadas o las partes privadas de alguien más. No te rías. Algún día estarás tentado a hacer esto. Es riesgoso y podría arruinar tu vida adolescente, universitaria y adulta. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es muy difícil hacer desaparecer algo de esta magnitud, incluida una mala reputación.
  13. No tomes millones de fotos y videos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Estarán guardadas en tu memoria para la eternidad.
  14. Deja tu teléfono en casa algunas veces y siéntete seguro con esa decisión. El teléfono no está vivo ni es una extensión de tu persona. Aprende a vivir sin él.
  15. Baja música que sea nueva o clásica o diferente a millones de compañeros que escuchan exactamente las mismas cosas. Tu generación tiene acceso a la música como nunca antes en la historia. Toma ventaja de ese regalo. Expande tus horizontes.
  16. Juega algún juego con palabras o rompecabezas de vez en cuando.
  17. Mantén tus ojos al frente. Observa mientras el mundo ocurre alrededor de ti. Ve a través de la ventana. Escucha a los pájaros. Camina. Habla con algún extraño. Imagina sin googlear.
  18. Te vas a confundir. Yo te voy a quitar el celular. Nos sentaremos a hablar sobre eso. Y vamos a empezar todo otra vez. Tú y yo estamos siempre aprendiendo. Yo estoy en tu equipo. Estamos en esto juntos.

Ana María Arizti

@AnaAriztii

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