Las luces en el cielo durante el temblor en la Ciudad de México

Las luces que iluminaron el cielo de la Ciudad de México durante el sismo de 8.4 grados R son un fenómeno natural producto de la carga electromagnética que generan las rocas al colapsarse durante un terremoto.

Los terremotos ocurren cuando las placas tectónicas (enormes secciones de la tierra que se extienden a lo largo de los continentes y que cubren el planeta en forma de rompecabezas) se frotan entre sí. A veces incluso chocan de frente, es decir, mientras se mueven en sentidos opuestos.



Un fuerte terremoto, el más potente del último siglo, sucedió en México con epicentro en Chiapas. El sismo generó alerta de tsunami en las costas del Pacífico y las clases en escuelas públicas y privadas en 11 Estados de la República Mexicana para seguir un protocolo de seguridad dictados por protección civil.

Durante el terremoto se vieron luces que iluminaron el cielo. Algunos de los vídeos grabados en las calles y publicados en redes sociales captaron destellos que recuerdan a las auroras boreales. ¿Qué son esas luces en el cielo? La espectacularidad visual del fenómeno da pie a múltiples teorías, pero expertos en sismología consultados asocian estas luces con la carga de energía que se libera durante un terremoto.

No son relámpagos, ni el resultado de las estaciones eléctricas estallando o del choque de cables eléctricos, como intentan explicar algunos usuarios de Twitter. Ni mucho menos OVNIS. Se trata de un “efecto luminoso no cuantificable”, como lo denomina Miguel Ángel Rodríguez, científico titular del Instituto Geológico y Minero de España. Se conocen como EQL (earthquacke lights del inglés “luces de terremoto”).

Friedemann Freund, un científico de la NASA, descubrió en 2001 que “si el nivel de estrés (entre las rocas) es alto, aparecen cargas electrónicas que transforman momentáneamente la roca aislante en un semiconductor”. Los semiconductores son materiales que tienen un nivel de conductividad eléctrica –entre el de un metal y un aislante– y se utilizan para fabricar transistores.

“Hay registro de estas luces desde hace siglos, mucho antes de que existiera la luz eléctrica. También hay testimonios de su presencia en cualquier lugar de planeta donde ocurre un terremoto”.

La explicación que la ciencia da a estas luces no es concluyente, pero se asocia casi siempre con la carga de energía que se libera durante un sismo.

“Un terremoto se provoca por la ruptura de una falla, tras acumularse tensión tectónica en la zona. La fricción de las rocas puede generar en su superficie corrientes eléctricas por el flujo de iones que genera. La gama de colores que puede verse en el cielo, según los registros históricos, suele englobar los tonos blancos, azules y violetas, los mismos que los de las corrientes eléctricas.”

“Estas cargas (eléctricas) no son fáciles de medir. Se mueven con una velocidad impresionante, tan alta como 300 metros por segundo”. “Cuando las rocas se aprietan, las cargas (eléctromagnéticas) se despiertan y fluyen (hacia afuera) del volumen de roca en el que se generaron”. 

Aunque estas luces puedan parecer algo anecdótico en comparación con las consecuencias humanas y materiales de un terremoto de gran magnitud, Carreño encuentra en ellas un uso práctico, al ser un elemento más con el que predecir estos desastres. “Las luces de terremotos no solo ocurren durante el movimiento de la tierra. También se han registrado antes y después del mismo”.

“Cuando las piedras de la corteza terrestre crecen y se doblan bajo el ataque de las fuerzas tectónicas, las cargas (electromagnéticas) que están latentes en ellas son liberadas y dan lugar a una deslumbrante variedad de fenómenos que incluso son parte del folclore de los terremotos en varias regiones del mundo”.

“Estos fenómenos van desde señales eléctricas y magnéticas anómalas, hasta luces de terremotos que iluminan las cimas de las montañas y generan un extraño comportamiento en los animales”.

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