La verdadera esencia del Día Internacional de la Mujer

         

Cada 8 de marzo, se conmemora el Día internacional de la Mujer.

Esta fecha es recibida con cierto rechazo por quienes consideran que festejar a la mujer se adhiere a una posición marginal, pero ésta es una forma escueta de entender la celebración, puesto que no se trata de festejar la femineidad, tiene un fondo más complejo. 

El 8 de marzo se celebra la culminación de un esfuerzo por la equidad de género, que comenzó un 28 de febrero de 1909 en Copenhague, con una Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en donde se demandó el sufragio universal para las mujeres. Entre las mujeres de 17 países que participaron en dicha reunión se encontraban las elegidas para el parlamento finés,  y la alemana Luise Zietz, quien hizo la propuesta relativa al sufragio. 

Cuestionemos la importancia de conmemorar (recordar nuevamente) la lucha por la equidad de género, particularmente en un país como México, en el que el sufragio en condiciones igualitarias de género, no ocurrió sino hasta 1953, gracias al esfuerzo de varias mexicanas, entre éstas Elvia Carrillo Puerto, la primera mujer electa para un congreso de diputados en 1923 y desde la trinchera intelectual Antonieta Rivas Mercado.

Actualmente en México el sufragio femenino es un hecho, que si bien es importante, queda empañado por la desigualdad de géneros claramente reflejada en los actos de violencia que día a día se arremeten contra las mujeres simplemente por su condición de féminas; violencia que no necesariamente es física, sino verbal y discriminatoria.

Ya la ONU en años pasados ha realizado un examen sobre la discriminación y la violencia hacia las mujeres en México, en el que se enfatizó la importancia de una reforma constitucional en materia de derechos humanos y que los niveles de inseguridad y violencia no provienen únicamente del crimen organizado sino emanan de toda la población. 

La ONU apuntó que en México deberían derogarse leyes discriminatorias, ya que el sistema legal enfatiza la desigualdad de géneros como en cuestiones de aborto, violación, lesiones, adulterio, homicidios y trata. Otro problema grave es que las mujeres no confían en las autoridades, lo que indica que en nuestro país no se ha puesto atención suficiente para detener la violencia contra las mujeres. 

La violencia de género y la impunidad de la misma, dejan ver que hay mucho por hacer en nuestro país, por lo que la palabra precisa para designar el 8 de marzo no es “celebración”, sino “conmemoración”.

Con información de Aristegui Noticias