Hay tantas realidades como familias

Cada vez son más las familias que, por uno u otro motivo, tienen hijos únicos o hijas únicas ¿Es mejor ser hijo único o tener hermanos?

Silvia Guijarro nos cuenta que la tasa de natalidad ha descendido de manera significativa en las últimas décadas. Los motivos, a nivel general, desde un punto de vista social, son múltiples: incorporación de la mujer al mercado laboral, descenso del poder adquisitivo o aumento de precios en los servicios básicos, cambios en las prioridades vitales… A nivel personal, cada familia tendrá sus propios motivos para tomar esa decisión. En ocasiones, incluso, puede no ser una opción elegida sino impuesta.

Así que, si sientes la tentación de hacer alguna de esas preguntas típicas tales como “¿Para cuándo el segundo?”, “¿No le vas a dar un hermanito?” o “Pobrecita, no piensas dejarla sola, ¿verdad?”; párate a pensar que quizá sea mejor guardar silencio. En primer lugar, porque tener solo un hijo es una opción tan válida como cualquier otra y nadie tiene por qué dar explicaciones de las decisiones que toma sobre su vida personal ni reproductiva. Y, además, porque puede que esa familia esté intentando aumentar la familia y no lo consiga o haya desistido por alguna dificultad; y, en ese caso, tus palabras solo conseguirán hurgar más aún en la herida.



¿Qué es mejor tener hermanos o ser hijo único?

Esta es la pregunta que se hacen casi todas las familias que se plantean ambas opciones. Cuando ya has vivido la experiencia una vez y te planteas si repetir o no son muchas las preguntas que asaltan tu cabeza. ¿Seré capaz de querer a dos de la misma manera? ¿Será mejor para mi hijo/a tener un/a hermano/a o no tenerlo/a? Ambas opciones tienen pros y contras.

Hijos únicos en cuanto a los pros:

  • Tener un hijo único o una hija única nos permite tener más tiempo en exclusiva para atenderle.
  • Más recursos de todo tipo (económicos o materiales y también personales).
  • Simplifica nuestra vida diaria en cuanto a tiempo (actividades extraescolares, compromisos sociales…).
  • Nos permite crear un vínculo de apego sin la sombra de los celos ni la competencia natural entre hermanos/as.

Contras:

  • Deberemos encargarnos de tener relaciones sociales más ricas para poder cubrir su necesidad de relacionarse con iguales.
  • Las situaciones de aprendizaje relacionadas con compartir juguetes, aceptar reglas de un juego, etc., se darán en entornos menos seguros que la familia y entrará en juego no solo nuestra manera de gestionar estas situaciones, sino también la de las otras familias.
  • También pueden reclamar más atención por nuestra parte cuando estamos en casa, sobre todo si no les gusta jugar a solas, ya que no tienen nadie más con quien jugar.

Varios hijos, puntos a favor:

  • Tener una familia más amplia nos ofrece la posibilidad de afrontar las situaciones típicas de conflictos entre iguales en un entorno más seguro.
  • Suelen entretenerse jugando algunos ratos y reclamar menos atención adulta, con lo que puede que tengamos algo más de tiempo para otras actividades.
  • Si la relación fraternal es buena y crean un vínculo sano y fuerte, será una experiencia muy bonita crecer junto a un hermano o una hermana y mantener esa relación en la vida adulta.

Contras:

  • A más hijos/as, necesitaremos más recursos y tendremos más gastos de todo tipo (económicos, personales, de tiempo, de energía…).
  • Las relaciones entre hermanos/as no siempre son fáciles, es probable que tengamos que lidiar con los celos y la competitividad natural en este tipo de relación.
  • Nuestras expectativas pueden no corresponderse con nuestra experiencia real, los conflictos son naturales y acompañarlos no es una tarea fácil… En muchas ocasiones, las relaciones familiares distan mucho de ser idílicas.

Por lo tanto, ambas opciones tienen pros y contras. Saber si para nuestro hijo es mejor ser hijo único o no serlo, no es fácil. Hay niñas que dicen abiertamente que no quieren tener hermanos/as. Hay niños que piden tener una hermanita. Aún así, que quieran vivir esa experiencia no garantiza que después vayan a disfrutarla. Y, en cualquier caso, aunque pudiera ser una experiencia maravillosa para él o ella, quienes deberemos afrontar la crianza somos nosotras/os así que, en cualquier caso, la decisión es nuestra.





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