¿Hay algo peor que sufrir la muerte de un hijo? Sí, que lo desaparezcan

Un grupo de madres lleva ya 2 semanas en plantón afuera de Palacio Nacional.

¿Qué piden? La destitución de la titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), Mara Gómez Pérez, y exigir que no se efectúe el recorte de 75 por ciento a esta instancia, pues afectará el apoyo para las víctimas de desaparición en el país.

En México, de acuerdo con cifras oficiales dadas a conocer a principios de este sexenio, se tiene el reporte de 60 mil personas desaparecidas.

Durante estas dos semanas, ninguna autoridad federal se ha acercado a ellas para escucharlas y atender sus demandas.

Desde el sexenio de Felipe Calderón el delito de desaparición y desaparición forzada se incrementó sustancialmente, derivado de la fallida declaratoria de guerra contra el narco.

Después, en el gobierno de Enrique Peña Nieto esta situación sólo se agravó y lamentablemente en este gobierno no se aprecia mucha intensión en resolver.

¿Qué ha pasado desde entonces? Pues madres, padres y familias enteras han tomado las riendas de sus circunstancias y se han convertido en agentes de investigación, peritos y especialistas forenses para dar con el paradero de sus seres queridos.

Todas las instituciones del Estado Mexicano están obligadas a atenderlas, apoyarlas en la búsqueda de sus hijas e hijos y de, en la medida de lo posible, resarcir el daño causado.

El lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo de gira por Veracruz, ahí también se negó a atender a familiares de personas desaparecidas, las madres le reclamaron que no haya mostrado reticencia para atender a la madre de Joaquín El Chapo Guzmán el pasado 29 de marzo en Badiraguato, Sonora.

El pasado fin de semana el presidente dio a conocer un decálogo para salir del Coronavirus y enfrentar la nueva realidad.

En él se promueve estar informados, atender las disposiciones sanitarias, ser optimista, alejarnos del consumismo, mejorar nuestra alimentación y optar por lo natural, entre otras cosas.

Pero hoy me detengo en el punto 3 que dice “Demos la espalda al egoísmo y al individualismo y seamos solidarios y humanos” y el 9 que dice “eliminemos las actitudes racistas, clasistas, sexistas y discriminatorias en general”.

Sería muy  bueno que no sólo el presidente sino al gobierno en general sea humano ante las madres y familiares de desaparecidos y no los discrimine de un mínimo derecho a atención, tienen muchísima más dignidad que la madre de un narcotraficante.