Hablemos de aborto

Esta es una carta que tal vez no se debería de haber escrito, porque creo que hoy y siempre pero hoy más que siempre, las mujeres debemos de avanzar en tribu, juntas, amigas, hermanas, socias de las mismas causas, las causas de la vida.

Somos diosas creadoras, somos dadoras de vida que emana por todos nuestros poros, somos esa mujer salvaje de la que habla Pinkola Estés, somos madres, hijas, hermanas en plena conquista de nuestra igualdad en el mundo, del respeto a nuestra verdadera esencia como eslabón en la sociedad.



Así es que sí, es posible que esta carta no tendría que existir porque habla del aborto, habla de esa interrupción del embarazo porque en nuestra lucha por nuestro derechos humanos básicos nos sabemos dueñas de nuestros cuerpos.

Foto: Juventudes socialistas

Habla del aborto porque hoy es el estandarte de una lucha por nosotras, hoy es el tema central de la ola verde y no puedo no expresar mi desilusión.

Por nacimiento me declaro feminista, me declaro hermana en una lucha legítima. El sentido común es el que debería de hacernos entender nuestra igualdad en valor, no obstante nuestro género, color, convicción religiosa, estrato social y un largo etcétera.

La lucha existe porque es necesaria, sin embargo que esta lucha de todas lleve como uno de sus estandartes el derecho a abortar la distorsiona, la coloca en un espacio de muerte cuando nosotras somos vida, tratar a la concepción restándole su valor sagrado es perdernos en un abismo científico que no beneficia a ninguna y ¿podría ser que ese es el propósito real? pensar que esta no existe, separarnos de nuestra verdad original, deshumanizarnos, y pregunto ¿quién gana y qué con esto? ¿no es el propósito mayor de la vida profundizar en nuestra humanidad?

Exaltarla, si éste no fuera entonces ¿cuál es? ¿producir economía, pagar cuentas y después, morir? No somos ganado para ordeñar, somos seres humanos, complejos y en esa complejidad radica nuestra belleza, simplificarlo a cuerpos de piel y sangre con órganos que funcionan por un periodo entre el vientre y la tumba nos separa de nuestra esencia.

Por ello mi decepción, por ello me atrevo a levantar la mano y la voz: que no vaya ninguna mujer a la cárcel por abortar, no, por supuesto que no; que no haya niña embarazada a causa de una violación y enfrentando una responsabilidad que no le correspondía, y todas aquellas particularidades donde es opción una decisión tan difícil, pero que no exista ninguna joven que crea que no pasa nada si se embaraza porque puede abortar y asunto resuelto y ese vacío tendría que ocupar nuestras conciencias ya.

Que el foco de nuestra lucha no sea este; mujeres tenemos mucho más que decir, banderas aún más fuertes que alzar, somos guardianas de la vida, actuemos desde ahí, que ese es nuestro verdadero poder.

La semilla no es menos valiosa que el árbol, este es un momento para encontrarnos construyendo soluciones en conjunto no buscar culpables desde la división, la vida la creamos hombres y mujeres, así sobre la vida y por ella tenemos que trabajar de la mano.

Hagamos de este un movimiento que enaltezca nuestra fuerza creadora, construyamos, hagamos de este un tiempo en el que gane la vida y el amor, le toca al amor.

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