Hablar de lactancia nunca fue más incómodo, pero ¿hay que callar? No

Tener un grupo reducido de mamás frente a mi, todas hermosas, llenas de ilusiones, con sus preciosos bebés en una extraordinaria clase de yoga post parto, y ahí estoy yo, conmovida, observándolas, recordando, invitada por la maestra para tener una conversación entre mujeres, entre mamás, me encanta poder platicar, compartir experiencias, darnos regalos a través de nuestras vivencias unas a otras, pero que difícil, que incómodo se pone cuando llegas a los temas importantes, cuando vas a hablar de los múltiples beneficios, de las bendiciones de un parto natural y una lactancia prolongada y al sentir y escuchar a las mujeres del grupo, recuerdas que en general, en México las mujeres han tenido una cesárea y no han podido amamantar a sus hijos. 

Me niego a creer que las Mexicanas no somos buenas para parir, pero me resulta imposible no acudir a las neuronas espejo, al consciente colectivo que nos invade y permea ayudando a crear nuestra realidad, lo que escuchamos y vemos nos “ayuda” a generar nuestras propias experiencias, tener un parto natural en un hospital bajo las condiciones actuales, la luz intensa y blanca, la postura, los ruidos y olores del mismo, el hecho de que te pongan en una posición tan incómoda, una en la que incluso defecar sería una tarea titánica, todo esto va sumando para que mujer a mujer, madre a madre la experiencia que se va contando sea terrible, hoy empezamos a vivir cesáreas humanizadas, empezamos a recobrar derechos pero son pasos pequeños en comparación con la inmensa labor que necesitamos realizar. 



Entonces una vez que el bebé llega a nuestros brazos viene la primera vez que lo pegamos al pecho y entonces se desvela la duda, ¿tengo leche? algo sale, si, pero llora ¿no se llena?, ¿Qué tan informadas están las enfermeras y los doctores en términos de lactancia?, pues en general y tristemente, poco, menos de 5 universidades en el país pueden presumir de tener en su curricula la lactancia y no es una materia, lo cuál es una necesidad, es solamente una especie de módulo y en general es opcional. 

Entonces ahí estoy yo, nerviosa, feliz, agradecida y emocionada hablando, cuando empiezo a sentir la energía, las miradas evasivas, las ganas de que termine, y pregunto y empiezan las historias, no todas pudieron dar pecho, sus bebés tienen meses, podrían seguir tratando, pero, yo no puedo más que apelar a la sabiduría de cada madre, a la sabiduría de su corazón, deseando que cada día seamos más las que podamos, las que abramos paso para que otras más al verse en nuestro espejo puedan y sin juicio lo digo, para que otras más quieran y sigan queriendo al pasar de los meses. 

Por favor mamás que dan fórmula, no nos pidan a las que damos pecho que callemos, por favor dejen que cada día las investigaciones crezcan y las siguientes generaciones de madres y de hijos puedan vivir el gozo, la bendición de la lactancia. 

Con mucho amor para cada mujer que en su camino de convertirse en madre hará todo lo mejor que pueda para su hijo. 

@Claudia Lizaldi

Imagen: Roberta Zingg / flickr