Escuelas implementan programa para enseñar a ser feliz

         
Por: Redacción
Durante los últimos años múltiples cursos, coachings y filosofías emergentes han buscado proporcionar herramientas que permitan a las personas vivir de manera más plena. Programación neurolingüistica, coaching ontológico, psicología positiva, resiliencia e inteligencia emocional, sólo por mencionar algunas, son de las opciones más populares cuando empresas imparten capacitación o cursos de desarrollo continuo.
 
Si has tomado alguno de estos cursos sabrás que como en todo sólo funcionan si hay voluntad y disciplina para aplicar las estrategias o ejercicios que el curso propone. Y muchas veces es complicado lograr que alguien tenga la motivación intrínseca para comprometerse. El problema es que cuando llegamos a cierta edad es mucho más difícil cambiar hábitos -no imposible-.
 
Imagina que te hubieran dado esos cursos desde que eras pequeña, que desde temprana edad tu mindset estuviera dispuesto a ser feliz por elección y te supieras y sintieras capaz de lograrlo. Seguro la historia sería otra.
 
La buena noticia es un nunca es tarde, y este es el ejemplo que le está poniendo India al mundo, estas clases de felicidad están basadas en crecimiento espiritual, más no en religión. Y constan de prácticas que fomenten la mente como meditación y conocimiento científico. Se buscará provocar al pensamiento crítico promoviendo sabiduría ancestral hindú -hinduismo y budismo- reformulando las nuevas necesidades de la sociedad.
 
El Dalái Lama dijo durante la ceremonia para presentar el proyecto a medios: “Nuestra meta es alcanzar y desarrollar la compasión y la felicidad”. La clase trabajará con estrategias que buscarán un profundo conocimiento de las emociones y trabajo introspectivo para que lograr estabilidad y felicidad en la concepción del mundo de los niños.
 
Los resultados se podrán analizar a mediano plazo, en unos años cuando esas primeras generaciones comiencen a tomar su lugar en la sociedad, lo cierto es que podemos anticiparnos y predecir que si bien no viviremos en una utopía, el contar con jóvenes que sabrán y buscarán su felicidad y bienestar sin duda tendrá un impacto positivo en el mundo. Esperemos que pronto se vuelva una materia obligatoria en todo el mundo.