El niño con tartamudez que nos da una lección de vida

La carta de un niño tartamudo de 10 años se ha hecho viral en las redes sociales. En ella comparte que a pesar de que a veces se burlan de él, es feliz porque su padecimiento “es algo que muchos niños no tienen”.

Su nombre es Juan Carlos López y su carta ha sido re tuiteada por más de 4.500 personas. En ella recuerda cómo comenzó a tartamudear “con cuatro años” y, desde entonces, lo hace sobre todo “cuando estoy nervioso o cuando me pongo histérico”.



La carta va así:

“Que yo recuerde mi tartamudez empezó con cuatro años. A veces, se burlan de mí, pero a mí la tartamudez me parece algo único que muchos niños no tienen. La tartamudez me suele pasar cuando estoy nervioso o cuando me pongo histérico. A mis amigos y a mi hermano no les importa que yo sea tartamudo. A mí no me parece que la tartamudez sea algo malo, cuando alguien me pregunta yo le digo tan feliz que soy tartamudo. Los que se burlan cuando lo hacen me entre por un oído y me sale por otro. Ninguna clase de quinto, que es el curso en el que estoy se burla de mí, ni se ríen. Así que me siento muy a gusto en mi colegio. A mis padres tampoco les importa y a mi profesora tampoco. A mí, me gusta mi tartamudez, pero aún así me llevan mis padres al logopeda para intentar que la tartamudez se controle un poco y pueda hablar mejor”

Tras la publicación de la carta, la historia del menor, que radica en Córdoba, España, despertó el interés de los medios españoles, a tal grado, que apareció en diferentes publicaciones y en programas de televisión.

Según datos de la Fundación Española de la Tartamudez, alrededor del 5% de los niños tartamudean y, al menos, el 2% de los adultos. Esto se traduce aproximadamente en unas 800.000 personas en España. Se suele iniciar en la infancia y, por lo general comienza a presentarse entre los 2 y los 5 años de edad.

Desde la Fundación insisten en que la tartamudez “es una dificultad y no una enfermedad” y, por supuesto, “no es contagiosa ni se produce por imitación”: es involuntaria y cíclica, pues aparece y desaparece por períodos de tiempo variables.

María, la madre del pequeño, se muestra orgullosa de su hijo y de cómo aborda la problemática.

“Ninguna clase de quinto, que es el curso en el que estoy, se burla de mí ni se ríe de mí. Así que me siento muy a gusto en mi colegio. A mis padres tampoco les importa y a mi profesora tampoco”, explica en su carta.

Fuentes: Excelsior , Servimedia

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