El empacho en los recién nacidos

Los bebés recién nacidos también pueden sufrir de empacho. Empacho es una palabra utilizada para designar una severa indigestión, que puede incluir distintos síntomas, como dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza, inapetencia, palidez, la “lengua blanca” y ojos vidriosos.

El empacho en bebés se da cuando comen más de lo recomendado. Es un problema que puede preocupar a los padres, pero si intentan evitarlo las consecuencias pueden ser negativas.



Seguramente si le brindas a tu hijo la posibilidad tomar leche de manera ilimitada en algún momento dejará de hacerlo, la cantidad tomada nunca será la misma, dependerá de cada bebé y del apetito que tengan. Los bebés, lo mismo que todos los seres vivos, se van adaptando a las distintas condiciones y circunstancias, frente a la necesidad de alimentos y los cambios también aparecen.

Son muchas las madres que consideran que la lactancia debe ser a demanda, o sea, que se le brinde al bebé la cantidad de alimento que pida, todas las veces que lo pida. Es un tema importante para hablar con los pediatras quienes nos dirán sus ventajas y desventajas. En ocasiones también se puede pensar que sería recomendable darle el pecho antes de que el bebé lo pida para no dejarlo llegar a la desesperación por haber y que entonces coma mas de lo debido.

El empacho se puede dar si un bebé come con mucha ansiedad, esto puede suceder porque se le esté ofreciendo menos cantidad de la que necesita o con una frecuencia incorrecta. 

¿Qué es el empacho?

El empacho se provoca cuando nuestro bebé come de manera libre y no llega a controlar el momento de detenerse. Sabemos que su barriga tiene un espacio limitado, si bien es flexible la cantidad de puede soportar es limitada. Si su pequeño estómago o su intestino se llenan más de lo normal el pequeño se comenzará a sentir molesto. Es un dolor que aparece de repente y puede ser bastante intenso y tiene mucho que ver con el cólico del lactante.

En ese momento el organismo del bebé reaccionará moviendo el intestino para poder vaciar el exceso de contenido, ahí es cuando puede observarse que el bebé se mueve dando pujos o apretones, intentando ejercer presión para que su cuerpo pueda hacer el trabajo de la mejor forma posible. Si no lo consigue el dolor será más intenso.

Frente al empacho no podemos hacer nada, ni siquiera debemos dejarlo con hambre. Si por tener miedo al empacho no le damos alimento estaremos provocando que cuando comience a comer lo haga con ansiedad, al hacerlo tragará aire que le provocarán gases y que provocarán aún más molestias.

Naturalmente cuando un niño está empachado en la siguiente toma comerá menos, así lo hará por varias tomas hasta que vuelva a la normalidad. Ayudarlo a eructar o a sacar el aire después de cada toma puede ayudarlo mucho.

El hambre no es algo a lo que se puede acostumbrar, uno puede aguantarse un poco pero cuando se pueda saciar se comerá sin medir demasiado las cantidades.

Fuente y desarrollo: Mi pediatra online

También puedes leer: 

Todo con medida: alimentos saludables que puedes llegar a comer en exceso sin darte cuenta

Cuídate y quiérete: la importancia de una buena alimentación