El día que hablé de sexo con mi hijo por primera vez, él seis años, yo… 38.  Sus reacciones, respuestas y los primeros conceptos.

         
Por: Claudia Lizaldi

Hace algunos meses intente compartir este momento en un videoblog, la realidad es que la edición no le hizo justicia y me quedé con muchas ganas de hacerlo bien, espero que estas palabras lo logren: El día que hablé de sexo con mi hijo por primera vez, él seis años, yo… 38.  Sus reacciones, respuestas y los primeros conceptos.

Primero, por qué decidí abordar el tema con Iam, tiene seis años y las primeras preguntas eran ¿está todavía muy pequeño?, ¿cuál es la edad correcta?, ¿por dónde empiezo?, ¿hasta dónde llego?. Bueno supongo que los especialistas saben de esto y lo responden con la mano en la cintura, yo soy sólo especialista en mi hijo y sabía que era el momento.

Busqué información y aunque no encontré mucha, lo que más sentido me hizo y ayudó a abordar el tema lo encontré en este sitio: http://www.stopitnow.org/ohc-content/tip-sheet-23 es el enlace directo a edades y lo que es normal y lo que no dependiendo la etapa de nuestros hijos.

Bien, pues llegó el día, la tarde en realidad, después de comer, esa mañana le había dicho a Eamonn mi Esposo que pensaba que deberíamos de hablar con Iam por primera vez del tema, y esto fue porque lo escuché hablando con un amiguito de la escuela, y la conversación llena de inocencia por suerte, pero muy clara en su interés en el sexo opuesto dejaba claro que lo hablaba yo o lo haría alguien más, en ese momento, un día antes de abordar el tema, hice como que no escuche nada pero todas mis alarmas se prendieron.-

Como el 99% de las veces Eamonn y yo estuvimos de acuerdo, esto hace toda la diferencia para criar hijos, es una bendición, lo sé. Pero tengo que decir que esta vez a la hora de la hora, Eamonn sintió que Elah, nuestra pequeña de 1 año necesitaba jugar con él y me quedé con Iam comenzada la conversación, todo es perfecto, fue un éxito y meses después todavía no me pide tocar el tema de nuevo, y es que acordamos que todas sus dudas se las resolvería con toda la verdad y él sabría todo lo que quisiera al respecto nada más de preguntarme, le dije también que por supuesto yo sabría siempre más que sus amigos y así si me preguntaba a mi, sabría más que ellos, eso le encantó. Si, las Mamás tenemos nuestros trucos para entrar en el alma de nuestros hijos y sabemos cómo hablarles y qué decirles y bueno al final, quien no quiere ser el que sabe más.

¿Cómo empezamos? para mi el primer tema es el género, si vamos a hablar de sexo es indispensable ponerle nombre a todo, así es que empezamos por ahí, “Iam ¿Sabes que habemos personas heterosexuales y también personas homosexuales y que todo es normal?, por ejemplo yo soy heterosexual y papá igual, a mi me gustan los hombres, a papá las mujeres, pero hay hombres a los que les gustan los hombres y mujeres a las que les gustan las mujeres, ellos son homosexuales y todo es normal” nunca voy a olvidar esa carita, tomando nota de todo… una vez que lo pensó bien me dijo, “Bueno yo creo que soy heterosexual porque a mí me gustan las mujeres”, y eso fue después de toda la conversación que duró poco más de 15 minutos, ahora les cuento el contexto y cómo me dejó más que claro que había elegido el mejor momento para hablar con mi hijo de sexo por primera vez.

Ojo, no hablamos de todo, hablamos de lo que le podía dar la sensación de saber muchas cosas y así abrimos el canal de la conversación permitiendo que ésta puerta quedara abierta entre nosotros y así tenga siempre la certeza y la confianza de que aquí estoy para él para todo y para esto también.

Seamos honestos, con casi nadie de nosotros abordaron el tema cuando éramos niños. Yo quiero que Iam sepa que conmigo puede hablarlo, preguntar cualquier cosa y sentirse cómodo en un área tan importante de su vida. De la vida de cualquiera.

Ahora siguiente tema joven, vamos a los besos, y veo como su cara brilla y pone aún más atención, mi voz, mi mirada fija en la suya, ambos llenos de emoción y paz, tratando al tema como lo que es: algo NORMAL.

Bueno Iam, existen los besos de trompita, pero los besos más románticos se llaman “beso francés” claro, le digo, para saber besar bien a alguien primero tienes que saber bailar muy bien, porque quién va a querer besar si no lo va a hacer perfecto, así es que antes que nada hay que saber bailar y hacerlo muy bien, porque en el beso francés Iam, las lenguas deben de bailar y hacerlo con mucha gracia (si, el día que me pida aprender a bailar tendremos una idea clara de por dónde vamos). “Dos cosas más con los besos Iam” -¡Dime Mamá!-, “No se los das a cualquiera ni en cualquier momento, es tan especial, que no llegas y la besas y ya, la ves a los ojos, fijamente, mucho tiempo, se acercan pero aún no se besan, se acercan y aún no se besan y cuando de verdad prende esa pequeña chispa, cuando ya no puedes detenerlo ¡bailan!”, – ¡Ay mamá!- “No, ahí si ya con la lengua Iam”… (no puede del ataque de risa), -¡Ay Mamá!-.

El punto más importante en esta primera conversación fue lo maravilloso que es compartir con alguien y cuanto, sin embargo para que realmente sea algo que le de todo lo que busca en ello debe tener presente a Dios, pues es un camino perfecto para tocar el cielo, si así de grandioso se lo dejé en el plato, me inspiró un artículo que publicamos hace algunos años en Mamá Natural y que les comparto: https://www.mamanatural.tv/y-si-le-decimos-a-los-ninos-que-el-sexo-se-trata-principalmente-del-placer/, y claro, qué pasa si les decimos a nuestros hijos que el sexo trata sobre placer, sobre elevar los sentidos, si desde la primera conversación ellos se enteran de que es algo sagrado, pues por la cara de mi hijo sé que se va a ir acercando al tema con mucha más intención, con mucho más propósito que si no hubiéramos tenido esta platica, sé que entendió que no es un chiste, que no se trata hacerte el importante o el más gracioso, que se trata de algo DIVINO, algo elevado. 

Siguiente tema a propósito de lo hermoso que es compartir con alguien “como esposos” el CUANDO… “Uy Iam te acuerdas ese día que te di un chocolate y te dije que si me lo regresabas y te esperabas media hora te daría tres” -¡Si Mamá!-, “Te acuerdas que me lo regresaste y te esperaste ¡y ganaste!” -¡Si!- (su carita feliz y emocionada)- “bueno, es lo mismo con esto, si te esperas, si te preparas, estarás más listo, será el momento perfecto y la persona perfecta, vas a tocar el cielo y a llevarla contigo. No hay prisa, es algo tan bello Amor que no es para cualquiera ni cualquier momento, es algo que vas construyendo durante todos estos años de tu vida, hasta que estás grande y sientes que llegó el momento y la persona correcta y aún así esperas más, lo mismo que con los besos, esperas esperas esperas y cuando llega el momento ¡fuegos artificiales! Es fantástico, tocas el cielo, todo es sagrado, todo es Dios.”

Hablamos de dignidad, le pregunté, “¿Iam tú sabes qué es la dignidad?, bueno es ese camino en el que respetas a tu cuerpo y el cuerpo de los demás en el que no aceptas nada que te haga sentir ni incómodo, ni que aquí dentro de tu pecho -tocando con la palma abierta su corazón- se sienta como algo indebido, nada que no quisieras que tu mamá o papá viéramos, el camino de la dignidad se construye con tus decisiones, tu cuerpo es un templo y así debes de tratarlo, conocerlo primero tú, y eso se llama auto-exploración, masturbación, (y no vi que ni la palabra ni el tema le generarán chispas, así es que eso se queda para la próxima conversación)  lo vamos a platicar muy pronto, ¡en nuestra próxima clase de sexo! porque ahora ya sabes que conmigo puedes hablar de esto y mucho más”, en ese momento más o menos regresó su Papá, con una gran sonrisa pensando que empezábamos la conversación, fue corta, precisa, alegre e íntima, ya estábamos terminando.

Ese fue el momento en el que Iam me dijo, “Sabes mamá, yo creo que soy heterosexual porque me gustan las niñas” y le pregunté que cómo sabía eso, y me dijo “bueno, porque hay dos cosas que tengo en la cabeza mucho tiempo: cosas de miedo, (le encantan los libros y juegos y películas de miedo -de su edad claro)- y la otra es yo besando mujeres, ¡unas que conozco mamá y unas que no!” -Ah y cuales que son las que no conoces Iam, ¿de películas y revistas?- “Esas Mamá ¡esas!. 

Bueno SI estoy segura, este era el momento para abrir la conversación. Seguirá creciendo con los meses y los años, hablaremos de masturbación y de lo normal y perfecto que es, tendremos un letrero en su puerta que diga no molestar, ¡claro! no quiero que se masturbe a toda velocidad y luego sufra de adulto por ser eyaculador precoz ¿tiene esto relación?, pues no sé pero el cuerpo se entrena en todo y si se acostumbra a llegar al orgasmo y a eyacular con prisa, porqué cambiaría esto en el futuro. Solo pongo sentido común en el tema, y si no hubiese relación, igualmente que lo haga con paz y se conozca bien, que sepa qué le da más placer, esto puede que aplique más a las mujeres, sin embargo todos debemos tener claros los caminos de nuestro propio cuerpo.

¿Mi nuera me va a amar? Seguro que si, Iam será mas libre y feliz sintiéndose cómodo con el sexo y sabiendo que es normal y es bello y puede hasta ser DIVINO, ¡seguro que SI! Claro que hablaremos de sexo sagrado y sexo tántrico.

Hablemos de sexo con nuestros hijos ¿cuando? Ellos darán señales, pero no dejen de revisar la bibliografía al respecto, somos seres sexuales desde que nacemos, la autoexploración y las cosquillitas empiezan a una corta edad ¿Qué debemos decirles? Ellos darán la pauta.

Yo sólo diría que es importante:

– Llamar a las cosas por su nombre. https://www.mamanatural.tv/8-razones-para-nombrar-a-los-genitales-por-su-nombre/

– Decirles la verdad, no es malo, no es enfermo tener ganas de sentir placer. Hay edades para todo. Hay momentos para todo y la información y la dignidad son el camino para hacerlo libremente.

– Hablarlo con libertad, paz y alegría.

– Investigar qué es normal a cada edad, en el primer link lo explica muy claro, etapa por etapa.

– Decirles que el sexo es algo normal pero que para iniciar su vida sexual entre más tiempo tomen y más listos estén se habrán dado un regalo a ellos mismos para siempre.

Vivir libremente y con pasión y compasión nuestra sexualidad hace toda la diferencia en nuestra vida, démosle ese regalo a nuestros hijos.

Claudia Lizaldi