El beso en el tercer ojo…

         
Por: Redacción

Según el hinduismo, los chakras son centros de energía inmensurables (no medibles) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas, los chakras son seis, pero según la teosofía (de fines del siglo XIX), el gnosticismo (de mediados del siglo XX) y la nueva era (de fines del siglo XX) son siete.

Chakra es una palabra sánscrita que significa rueda o vórtice y hace referencia a los siete centros de energía que componen nuestra consciencia y nuestro sistema nervioso.

Estos chakras  o centros de energía, funcionan como bombas o válvulas y regulan el flujo de energía a través de nuestro sistema energético. El funcionamiento de los chakras refleja las decisiones que tomamos al reaccionar ante las circunstancias de nuestra vida. Abrimos y cerramos estas válvulas cuando decidimos qué pensar y que sentir, y cuando escogemos el filtro perceptivo a través del que queremos experimentar el mundo que nos rodea.

Los chakras no son físicos. Son aspectos de nuestra conciencia.  Los chakras son más densos que las auras, pero no tanto como el cuerpo físico. Interaccionan con el cuerpo físico a través de dos vehículos principales: el sistema endocrino y el sistema nervioso. Cada uno de los siete chakras está asociado a una de las siete glándulas endocrinas, y a su vez con un grupo de nervios llamado plexo. De este modo, cada chakra puede asociarse a partes y funciones concretas del cuerpo controladas por el plexo o por la glándula endocrina asociada a dicho chakra.

Todos tus sentidos, todas tus percepciones, todos tus posibles estados de conciencia, cualquier cosa que puedas experimentar, puede dividirse en siete categorías. Cada categoría puede asociarse a un chakra en concreto. Así pues, los chakras no solo representan  partes concretas de tu cuerpo físico, sino también zonas concretas de tu conciencia.

Cuando sientes tensión en tu conciencia, la sientes en el chakra asociado a esa parte de la conciencia y a su vez, en las zonas del cuerpo físico, que están relacionadas con ese chakra. Donde sientas el estrés depende de porqué sientes ese estrés. La tensión del chakra la detectan los nervios del plexo relacionados con ese chakra y la transmiten a las zonas del cuerpo que están controladas por ese plexo.

Cuando la tensión se mantiene durante un período de tiempo, o a un nivel de intensidad determinado, la persona crea un síntoma a nivel físico.

El sexto Chakra del Tercer Ojo, o también llamado Ajna, está situado entre las dos cejas, en la hendidura de la frente; asociado con la glándula pineal y pituitaria, con los ojos, el cerebro, con los colores índigo y púrpura; representando la percepción, la intuición y el conocimiento.

Durante años, el tercer ojo fue incluido en el terreno de lo mítico, pero en la actualidad la ciencia cree haber establecido una conexión entre él y la glándula pineal y pituitaria.

Tus dos ojos te dan dimensión en el mundo normal; el tercer ojo te da la visión, la profundidad y la dimensión de los mundos sutiles.

Su función es ver lo invisible y conocer lo desconocido.

Es el centro de la intuición y de nuestra conexión directa con la fuente infinita de sabiduría.

EL BESO EN EL TERCER OJO, es una experiencia maravillosa y unifica a los seres que lo practican.
Puede practicarse con la pareja, con los hermanos, los hijos o hijas y con los amigos. Nos despierta sentimientos muy profundos y sanadores, es un método para curar viejas dolencias espirituales.

La forma de practicarlo es tomando las manos de la persona que vas a besar en el entrecejo, viéndole a los ojos y mandándole bendiciones con la mirada, y luego de unos segundos tomar su cabeza con las dos manos, sobre las orejas y depositar el beso en el entrecejo, al besar cierra tus ojos y piensa en un triángulo con sus tres lados iguales, en el ángulo superior está Dios, y en los dos inferiores las dos personas que interactúan en esta bella demostración de amor.

Con esto se unen las dos almas con el alma del Creador y se experimentan sensaciones de Amor, de Paz, de Armonía, de Bienestar y Seguridad. Pruébalo.

Dar un beso en el entrecejo es una experiencia gratificante; al practicarlo con Amor ayudas a activar la Glándula Pineal y Pituitaria, con esto se unen las dos almas con el Alma del Creador, dándole a la persona un sentimiento de Amor, de Paz, de Armonía, Bienestar y Seguridad.

Fuente y desarrollo: Luzarcoiris / Alejandra Romero

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