Crianza con necesidades especiales.

         
Por: Carina De Los Santos
Esto va dedicado a las mamás y/o papás que están agobiados, abrumados con la idea de que tienen que hacer muchas cosas para que sus hijos sean integrados en la sociedad, queridos, aceptados, que logren tener una vida independiente aún teniendo una discapacidad.
Me alegro que me hayas leído hasta aquí. Soy una mamá que recibió la noticia el día que nació mi  primera hija,  la recibo en mis brazos con un cromosoma de más, en el cuarto de recuperación aprendí lo que es trisomia XXI, lo que todos conocen como síndrome de Down.  Mi cara y mi cuerpo se convirtieron en el mismo color que las sábanas de la cama del hospital.  Mi ilusión  y expectativas de mi primera hija fueron arrebatadas con una gran sorpresa que cambiaría mi vida para siempre.
Aún cuando había sido una mujer que colaboró en el Teletón, en la fundación México Unido, donde por 6 años, identificaba el trabajo y misión de esta loable labor que se hace en los Centros de Rehabilitación. Yo no tenía un conocimiento de fondo para tratar a una persona con síndrome de Down. Esta cercanía con personas con discapacidad era tan lejana a mi corazón, lo tengo que confesar. Jamas pensé que tendría en mis manos a una persona que un día me dijera “Mamá”, totalmente vulnerable y dependiente de mí por el resto de su vida.  Así me lo plantearon las primeras horas de la vida de Constanza.
Las primeras 24 horas de mi maternidad fueron un dolor profundo, desilusión y lo más lejano a sentir felicidad.  La familia y amigos, acompañándonos en un amor sensible con pocas palabras, los sentía como titubeaban en felicitarme, otros se mostraban muy optimistas que yo era la perfecta mamá para hacer este trabajo de gigantes.   Mamá de 40 años, con un historial de mas de 8 años en el intento de quedar embarazada.  Nadie podia entender lo que yo estaba sintiendo, y confieso yo tampoco estaba entendiendo  que me estaba pasando.
Pero como bien dicen al toro por los cuernos y eso fue lo que hice.  Constanza se convirtió en mi proyecto para ser una mamá sensible, consciente. No quería seguir ningún patron, libro, video, nada que me dijera que hacer. Lo que sí quería hacer era sentir  y escuchar mi intuición para saber que camino tomar.
Me conecte con el espíritu de mi hija al los 10 meses, cuando en una terapia, me hicieron ver que yo tenia guardado un sentimiento de mucho dolor, y miedo que no me dejaba conectar con ella de alma a alma.  Y fue cuando le escribí una carta de perdón. Unas letras de un sentimiento de una madre arepentida, que no supo como recibir a su hija al nacer y ese shock mío fue un rechazo para ella.  A partir de ese entendimiento fue cuando en las noches le cantaba en su oido, “Te amo Constanza, tu madre te ama, te amo Constanza, tu madre te ama”. Noche tras noche hasta que sentí que ya me había escuchado su alma.
El amor es una medicina, el amor es la maxima vibración que puede establecer un orden en un hogar, en un espacio, en una familia, en un planeta.   Yo los invito a abrazar la discapacidad, a entender esta forma de vivir diferente para El que lo está viviendo y los familiares que lo están trabajando.  Es un despertar al amor de una forma brusca, agresiva, pero veloz.  Te abre el corazón con bisturí. Te transforma desde lo mas profundo hacia el amor incondicional.
Te abrazo querido lector estoy para lo que te pueda servir.
Te invito a visitar mi página web Yo Soy los 5 Elementos.