Cómo sobrevivir a los primeros años de crianza

Sentir el peso de la responsabilidad de la supervivencia y el bienestar de una personita indefensa puede resultar abrumador.

Los primeros años de crianza pueden resultar especialmente difíciles. Nos transmiten una idea de la maternidad idílica en la que podemos seguir con nuestras vidas como si nada hubiera cambiado. Pero tener un bebé en casa es una experiencia que lo cambia todo. Así que si estás a punto de tener un bebé o acabas de tenerlo, Silvia Guijarro nos da algunos consejos para sobrevivir a los primeros años de crianza.

Calentar antes de entrenar

Siempre se ha dicho que los niños vienen sin instrucciones debajo del brazo. Es cierto que no las traen y que tampoco podemos hacer unas generalizadas que sirvan para todos los casos, ya que cada bebé es diferente. Lo que sí podemos afirmar sin miedo a equivocarnos es que la crianza se construye a base de decisiones y para tomar decisiones conscientes lo mejor es disponer de toda la información a nuestro alcance.



Organización familiar

Cuidar de un bebé es una tarea agotadora que implica toda nuestra energía. El puerperio es, además, una etapa de recuperación física y de emociones muy intensas. Si queremos dedicarnos a cuidar de nuestro bebé, escuchar a nuestro cuerpo, conocer a esa pequeña personita que acaba de llegar a nuestra vida y lo ha transformado todo, acomodarnos en nuestro nuevo rol de madres… es fundamental que nos organicemos y deleguemos otras tareas en otros familiares. Si podemos prever con antelación y tener comida congelada, por ejemplo, para los primeros días; nos ahorraremos preocupaciones rutinarias del día a día que podemos planificar con antelación.

Ayuda sí, gracias

Una de las cuestiones que más suelen incomodar a algunas familias en los primeros días es el tema de las visitas. Es lógico que familiares y amigos/as quieran darnos la enhorabuena y conocer al nuevo miembro de la familia. Sin embargo, como ya hemos visto, los primeros días estamos aún adaptándonos a la nueva situación y recuperándonos del parto, y lo último que necesitamos es estar pendientes de atender a las visitas y prepararles un aperitivo.



Es frecuente que quienes vienen de visita quieran cargar al bebé para que la madre pueda ocuparse de otras cosas; y es frecuente, también, que a la madre solo le apetezca dedicarse a maternar. Así que si vamos a recibir visitas, tanto mejor si son de confianza y podemos pedirles abiertamente que nos ayuden mientras cuidamos del bebé o descansamos. La ropita para el bebé está bien, pero un tupper con comida casera o un “descansa ahora que se ha dormido que yo tiendo la lavadora” es música celestial para una madre recién estrenada.

Autocuidado

La crianza es una experiencia que exige una dedicación completa. La maternidad, además, está teñida de un halo de entrega que se nos presupone a las madres, que puede hacer que nos sintamos literalmente engullidas por la experiencia. Dedicarnos 24 horas al día, 7 días a la semana, a cuidar de un bebé es de lejos la experiencia más agotadora que he vivido en primera persona.

A menudo, encontrar tiempo para darnos una ducha tranquila durante 10 minutos se convierte en una misión imposible. Sabemos que las necesidades de un bebé recién nacido son muchas; por eso es fundamental que nos cuidemos para poder estar en condiciones de cuidar. Es uno de los consejos para sobrevivir a los primeros años de crianza más importantes.

Tapones para los oídos

«¿Otra vez le estás dando el pecho?» «Pues con dos meses el mío ya dormía toda la noche del tirón». «Déjalo que llore que así se le ensanchan los pulmones». «No lo tengas tanto en brazos, que se acostumbran». «Pues yo a los míos les daba biberón con cereales y dormían toda la noche». «¿En la cama con vosotros? ¡Qué locura! No le sacaréis de ahí nunca»…

Así que cómprate unos tapones para los oídos y sonríe. No tienes que dar explicaciones a nadie sobre las decisiones que tomas con respecto a la crianza de tu bebé.

Expectativas realistas

Un bebé que duerme, come y sonríe; la casa de revista, la sonrisa siempre puesta, rendir en el trabajo igual que antes, recuperar la figura cuanto antes, lucir perfecta, no descuidar la pareja ni las relaciones sociales… ¡Stop! El día tiene 24 horas, los bebés lloran, nos necesitan y no tenemos que llegar a todo ni hacerlo todo perfecto todo el tiempo. Vale cansarse, dejar los platos sin fregar hasta la tarde, no peinarse en todo el día… dejemos de castigarnos por no llegar a todo.

Cuestión de prioridades

Así que lo mejor es priorizar qué es lo más importante. Atender las necesidades básicas de nuestro bebé y las nuestras personales. Con eso tenemos la lista de esenciales cubierta. El resto de cuestiones, por orden de prioridad. Y que disfrutar de la experiencia de la maternidad no se quede siempre para el último lugar. Atender las obligaciones es importante. Disfrutar de los placeres de la crianza, también. Nuestros/as hijos/as crecerán y seguiremos teniendo facturas que pagar, platos que fregar y trabajos que realizar. Pero los días en que son peques y jugar con nosotras/as les parece el mejor plan del mundo no volverán.

Fomenta su autonomía

Cuando nace un bebé depende de nosotras/os para casi todo. Sin embargo, conforme van creciendo, cada vez pueden valerse más por sí mismos/as y cooperar en las tareas de casa. Es importante no forzar sus ritmos; y también lo es fomentar su autonomía para que vayan alcanzando esa “independencia” cuando sea su momento. Acercarnos a filosofías educativas como Montessori o la Disciplina Positiva puede ayudarnos a fomentar esta autonomía en nuestros hijos e hijas, sin perjudicar su desarrollo haciendo de más por ellos/as.

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Calorcito y apoyo

Uno de los mejores consejos para sobrevivir a los primeros años de crianza es rodearnos de gente que nos haga más agradable el viaje. Un proverbio africano dice que «para criar a un niño hace falta una tribu entera». En las últimas décadas, por el ritmo de vida que llevamos, se ha perdido esa tribu que antes era la familia.

Por eso es fundamental que encontremos el apoyo de otras familias que estén en nuestra misma sintonía y quieran vivir la crianza de un modo respetuoso.



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