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Crianza, Ser Padres

Cómo procesar el síndrome del nido vacío

  • Un día tu atención es tan demandada que no puedes ni entrar al baño y en un abrir y cerrar de ojos, los hijos crecen, te necesitan menos y comienzan a hacer su vida, se mudan y entonces…, ese sentimiento de nostalgia que es conocido como el síndrome del nido vacío llega a tu vida. Toda mamá ve a sus hijos crecer, y aquí te compartimos cómo procesar cuando ya no dependen de ti.

Parece que fue ayer que andaba de arriba  para abajo con dos pañaleras, el porta bebé con mi pequeña de meses y claro, el muñeco de Tommy Pickles (el personaje principal Rugrats, Aventuras en pañales) que era inseparable de mi pequeño de 2 años. Eso fue hace 17 años, hoy tienen 19 y 17, la universidad, amigos, su novio o novia, el carro que necesitan, son los elementos con los que organizan sus metas y sus vidas.

Y claro que conviven conmigo y pasamos mucho tiempo juntos, pero ellos hacen todas sus cosas, y me encanta porque eso significa que son autosuficientes pero al mismo tiempo me doy cuenta que me necesitan muy poco, que muy pronto esos planes que me comparten serán sus realidades y de que se irán a vivir por su cuenta, que querrán tener una familia y entonces aunque soy muy racional tengo un sentimiento agridulce y sé perfectamente porque es.

El síndrome de nido vacío no es un término clínico registrado, pero se utiliza para nombrar la mezcla de contradictorios sentimientos negativos que experimentan sus padres cuando los hijos se convierten en adultos y comienzan su vida independiente.

Los síntomas pueden variar dependiendo la personalidad de cada quién, pero los más comunes son llorar, sentir nostalgia y la necesidad de entrar a su cuarto o ver viejas fotografías o vídeos de cuando eran pequeños, tener una sensación molesta de que no tenemos en que ocupar el tiempo, pérdida del sentido de vida, aislamiento o apatía y ansiedad.

Por si esto fuera poco, es casi una coincidencia cruel que en la mayoría de los casos cuando los hijos ya son independientes a la par llega la menopausia, jubilación o pérdida de algún familiar muy cercano (pueden ser los abuelos). Imagina que tu hijo se casa y a los meses muere tu mamá, por supuesto que es mucho más de lo que puedes soportar. Una autoestima basada en los logros de los hijos o resistencia al cambio son también factores que agudizan el síndrome de nido vacío.

¿Qué hacer? Lo primero es reconocer que tus hijos siempre serán tus hijos y que te necesitan bien, ya no necesitarán que estés cuidándoles cada paso, pero eso es algo muy bueno, además  seguirán necesitando tu calor, tu sonrisa y tu consejo -sólo piensa en cuánto necesitas y amas a tus papás, aún cuando ya eres una mujer hecha y derecha-. Y la buena noticia es que entre más independientes se vayan haciendo tus hijos, más tiempo tienes para dedicarte a eso que siempre quisiste hacer pero que por tiempo no podías.

Lo mejor que podemos hacer es un proyecto de vida 2.0, ya una vez planeaste estudiar una carrera,  formar una familia, comprar una casa, etc. Hazlo de nuevo, inscríbete a un curso de idiomas, planea excursiones o salidas con tu marido, reconecta con tus amigas de toda la vida, cultiva la hortaliza de la que siempre ves vídeos en YouTube, remodela la casa, y vive, vive intensamente cada segundo, si tú eres feliz, tus hijos lo serán. Llena tu nido vacío con experiencias y logros.

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