Carta al universo; cuándo la adversidad es una oportunidad para ser feliz.

La única manera para dejar de sufrir es hacerte responsable de tu vida.

Podría pensar que yo llevaba el control de mi vida al hacer lo mejor que podía como mamá de Matías y de Fabiana. Como una esposa presente, una hija consciente y una empresaria emprendedora. A los 33 años tenía todo el camino iluminado para poder destacar y seguir cumpliendo mis sueños, sin embargo, una cosa no tenía, paz. Subía y bajaba rápidamente todos los días, tratando de ser siempre mejor, sin darle cabida al fracaso ni a las imperfecciones, era así como todas las noches me dormía agotada de tener siempre que ser mejor. Angustiada por los problemas de los demás, tragándome mis emociones y frustraciones.



 

10 de febrero del 2017, mientras estaba a punto de comerme un delicioso huevo con salmón, recibo la llamada de mi Dra., cáncer de mama dijo, literalmente contesté; what?, ella pensando que no entendía el término en inglés, me dijo ¿si entiendes lo que te estoy diciendo? Claro que entendía, pero no lo aceptaba, de ninguna manera, una mujer sana, joven, feliz, ¿cómo era posible?, seguro se habían equivocado, claro con la premura de querernos regresar a México, pensaba que estaba equivocada.

 

Ahí empezó mi calvario, LA CULPA. Una amiga que se quedó conmigo cuando más necesitaba sentirla lejos. Todas las preguntas habidas y por haber pensando siempre ¿qué había hecho mal?, claro la alimentación, los cigarros que me fumé, las copas que me tomé, etc, etc, etc.

 

Cuando la ansiedad ya no pudo quedarse dentro de mí más tiempo, comencé a buscar todas las maneras que estaban a mi alcance para sanar, no quería dejar esta vida, tenía que entender por qué y para qué me había sucedido, tenía que enseñarles a mis hijos que el ser humano es capaz de sanarse, que las enfermedades no nos matan, nos mata la mala actitud que tenemos ante ellas. Con la ayuda de los aceites esenciales, los suplementos alimenticios, la terapia de una muy buena maestra y amiga Gaby (Rife Therapy), las constelaciones familiares, las terapias de cristales, ayuda psicológica y mucho mucho amor de mis familiares y amigos, fueron la luz en mi camino. Reír, algo tan sencillo y olvidado en mi día a día, bailar, festejar, y meditar, han sido mis amigos y mis padres los que han hecho que este proceso sea amoroso, lleno de esperanza y acompañamiento.

 

Comprendí que mi alma había elegido ese camino para trascender, pero la única manera que tenía de aprender y vencerme a mí misma era reinventarme, dejar de ser Yo para crear una nueva versión de mi misma, sana y feliz. Romper con los hábitos estresantes, con el control y la perfección que yo me ponía a diario. El desarrollo de la compasión y sobre todo el amor propio. Cuando decidí tomar las riendas de mi vida, de manera amorosa, abandonándome al poder de Dios, del universo, fue cuando de verdad comencé a sanar. Las quimioterapias fueron una ayuda grandísima, siempre y cuando yo le diera la importancia y creyera fielmente que me curarían. La confianza en los doctores y en mis maestros me llevaron a sanar de manera única y a mi propio tiempo. Ahora entiendo que mis hijos fueron y son mi razón de seguir adelante, pero que el amor y la aceptación propia como madre y mujer, es lo que me ha llevado a seguir libre y sana. Todas las emociones reprimidas crean una enfermedad y es muy interesante saber de dónde viene nuestro sufrir y conocer que nuestro cuerpo es tan sabio que nos avisa y resuelve sacando una enfermedad. Lo que nos queda es resolverlo desde la mente y sobretodo conectando el corazón con nuestro espíritu. La gran sincronía entre mente, cuerpo y espíritu es lo que me ha mantenido en pie, sana y feliz.

 

Aún queda un largo camino, no siempre es una experiencia más en la vida, para mí el cáncer ha cambiado mi vida y puedo decir que gracias al cáncer de mama ahora me amo, me respeto, y tomo la vida como es, una gran oportunidad para ser inmensamente feliz.

A todos mis amigos, maestros y familia que siempre creyeron que lo realmente importante es nunca dejar de intentarlo, ¡Gracias!

 

Con todo mi amor

 

Daniella, un año en remisión,

Mamá de Matías (10 años) y Fabiana (7 años) esposa de Gabriel, hija de Leana y Daniel, hermana de Rodrigo y Santiago.

 

“La herida, es el lugar por donde entra la luz” Rumi

 

Radical Remission, un libro excepcional para los amantes de la vida.

Heal, documental, lleno de esperanza y fuerza.

Joe Dispenza, Greg Bradden, Deepack Chopra, mis mejores compañeros de meditación.

Kris Carr, un alma libre y llena de vida que contagia su felicidad a pesar de su condición.