Alcanzando su máximo potencial…

Este texto viene de una nuestras seguidoras y nos ha parecido muy importante compartir su experiencia…

Si tuvieras en tus manos el poder de dar a tu hijo la oportunidad de desarrollar todo su potencial, ¿se lo negarías?, yo pensaba que ningún padre lo haría, pero hoy con mucha tristeza estoy aprendiendo que no es así…

Hace unos meses diagnosticaron a mi hija con Desorden de Integración Sensorial (DIS) y desde entonces me he dado a la tarea de investigar y trabajar en equipo con el colegio, sus terapeutas y la neuróloga; todas por cierto maravillosas personas y profesionales, tanto para el bienestar de mi hija como por otros niños y papas que están transitando por nuestro mismo camino.

En este andar he aprendido muchas cosas y la más fuerte y triste de ellas es como la negación, el miedo y la sobre información juegan en contra de nuestros hijos.

En nuestro caso, nuestra pequeña ha necesitado terapias desde que nació ya que ha tenido un retraso en todas las etapas de su desarrollo, al llegar a los 3 años pensamos que todo estaba superado, pero al ingresar  al segundo año de  kínder comenzó a mostrar dificultades para aprender por lo que nos llamaron del colegio para platicar con nosotros, en la primera junta nos informaron varias situaciones, le costaba mucho mantener la atención, aun por pequeños periodos de tiempo; era incapaz de realizar ciertas actividades físicas que se esperaba dominara a su edad; tenía muy poca tolerancia a la frustración, y varios etcéteras más… mi primera reacción… la negación…”en la terapia anterior la dieron de alta por lo que seguro necesita sólo un poco más de tiempo”… “ella es muy temperamental, hay que tener mano dura”… “la maestra debe encontrar la manera de interesarla ese es su trabajo”… pero la semilla de la duda quedó sembrada en mí.

En la siguiente junta, propuse revisar sus ojos ya que todos en la familia usamos lentes por lo que había una alta probabilidad de que no viera bien y por ello no estaba trabajando como se esperaba, y sí requirió lentes, pero aun con ellos seguía mostrando dificultades para desarrollarse adecuadamente.

Por fin en la tercera cita me hicieron una petición expresa y firme, “es necesario que la evalúe un profesional, ya que su neurodesarrollo no es adecuado”, palabra difícil de decir, difícil de escribir y aun mucho más difícil de procesar, NEURODESARROLLO; tal como me lo explicó la fisioterapeuta, es, toda evolución relacionada con el área neurológica, el cerebro es dinámico y evolutivo. Pensar en que nuestros hijos tengan un problema neurológico nos crea un shock nervioso, emocional y psicológico.

Y es en este punto donde muchos colegios se topan con su mayor problema, las reacciones de los padres, algunos responden con negación absoluta, “mi hijo no tiene nada/ solo requiere tiempo / mayor atención/ una maestra diferente / otro método de aprendizaje” o cualquier otro argumento que se les pueda ocurrir.

Algunos otros recurren a información que ha llegado a sus manos a través redes sociales, blogs, amistades, “leí en un artículo que hoy día a los niños se les exige mucho / que no se les da tiempo suficiente / en estos tiempos a todos se les quiere meter en un molde / ahora es una moda que los niños tengan diferentes trastornos”,  todos y cada uno de ellos pasaron por mi mente y la de mi esposo en un momento dado.

Por fin ganó la confianza que tengo en el personal del colegio donde asisten mis hijos y decidimos darles el beneficio de la duda y seguir su consejo, y llevamos a mi niña a una evaluación con la persona que nos recomendaron.

El aprendizaje se da en bloques, y en cada etapa se deben consolidar determinados bloques; imagina que pasa cuando un bloque no queda bien cimentado, los que vienen más arriba quedan en mala posición, por  lo cual a la larga habrá una gran probabilidad de que toda la pirámide se desplome.

Es por eso que nuestra prioridad debe ser ayudar a nuestros niños a que estos bloques se consoliden, un niño sin problemas de neurodesarrollo lo hará prácticamente solo, con las habilidades que requerirá para realizar las tareas cotidianas, pero si algo le está impidiendo que  su desarrollo sea correcto, debemos superar el miedo, la negación y cualquier obstáculo para darle ese maravilloso regalo que puede ser alcanzar su máximo potencial y, sobretodo, mantener intacta la seguridad en sí mismo.

Hoy después de solo tres meses de terapia hemos sido testigos del gran cambio que ha tenido nuestra hija en todos los sentidos, se mueve con una seguridad que nunca había visto en ella, salta y brinca de todos lados, habla mucho más claramente, sus emociones están mucho más estables, y aunque  aún nos falta mucho camino por andar, estoy segura que estamos transitando por la senda correcta y aquí seguiremos.

Thelma Isunza

Con la colaboración de:

Martha Laura Lavín

Lic. En Educación Preescolar y Guía Montessori

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