¿Que los hombres no sepan aceptar elogios de una mujer es señal de machismo?

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Un estudio hecho en 1990 por investigadores de SUNY Binghamton de la Universidad de Witwatersrand, concluyó que los cumplidos hechos por hombres a mujeres son generalmente aceptados pero provenientes de las mujeres podrían representar una amenaza.



Los hombres a menudo ven los cumplidos como “actos de amenaza” o intentos de avergonzar, porque según los investigadores del estudio, podrían ser un medio de dominación.

En su libro Sociolinguistics: The Essential Readings, Christina Bratt Paulston, escribe que para los hombres heterosexuales “elogiar a otro hombre sobre su cabello, ropa o su cuerpo resulta extremadamente amenazador, tanto para el hablante como para el oyente.”

En The Psychology of Love, Michele Antoinette Paludi, señala que salirse de los roles de género puede reducir atracción entre parejas.

“Investigación actual indica que las cualidades atípicas de género son seguido apagadores de las relaciones íntimas… Las mujeres también experimentan los costos sociales del comportamiento atípico de género… tanto hombres que fueron pasivos como mujeres que fueron asertivas fueron evaluados como considerablemente menos atractivos por hombres que por mujeres que no tomaron importancia a comportamientos ególatras.”

Ser el árbitro del atractivo de alguien puede ser interpretado como una expresión de masculinidad que las mujeres no suelen adoptar. Más allá de esto es posible que una buena parte de hombres no quieran ser esencialmente “tratados como mujeres”, ya que su masculinidad se sostiene en situarse en un lugar superior a los juicios que generalmente se hacen sobre las mujeres.

Los hombres también son más renuentes a expresar comportamientos como la envidia, de acuerdo al libro Gender, Culture and Consumer Behavior, el cual sugiere que los hombres dudan mostrar emociones de “debilidad” tales como la ansiedad, vulnerabilidad y celos.

Un hombre que se concentra demasiado en su apariencia puede ser percibido por otros hombres como alguien apartado de su virilidad.

Nichola Rehling destaca en su libro White Heterosexual Masculinity in Contemporary Popular Cinema, que en la película Gladiator, Maximus era musculoso pero no estaba sexualizado, mientras que Aquiles de la película Troy, estaba prácticamente construido para el disfrute de los homosexuales y de las mujeres heterosexuales.

Rehling escribe: “En la mayor parte de las críticas, Brad Pitt fue comparado desfavorablemente con Crow, principalmente porque Pitt falló en portar la virilidad que fue una de las principales atracciones de Gladiator. La adulación del Maximus interpretado por Crowe parecería articular el deseo de una presencia masculina física sólida.”

Un estudio de 2008 hecho en Australia por la Universidad de Griffith, tenía como hipótesis que los hombres son más propensos a interpretar o malinterpretar los cumplidos hechos por mujeres a manera de seducción, de lo que las mujeres con los cumplidos hechos por hombres.