¿Esto es ser mujer? Sexo, culpa, sumisión y otros clichés en las portadas de revistas “femeninas”

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Por estos días ha estado circulando en Internet esta imagen creada por el escritor e ilustrador Brendan McGinley en 2010 como una parodia a la portada promedio de las revistas enfocadas casi exlclusivamente en el público femenino o, para decirlo con un poco más de precisión, en cierto público femenino, partiendo de una idea muy particular de lo que supuestamente significa ser mujer.



“Sobre-Cuestionando: El número de la Vergüenza y la Culpa” es el título de esta falsa publicación que reúne los clichés de cierta feminidad contemporánea que aunque se quisiera amplia y compleja, en este caso parece reducirse a apenas un puñado de lugares comunes: el sexo, el cuerpo (delgado y tonificado, claro), la maternidad y lo que se espera del comportamiento de una mujer (que cocine, que complazca a su hombre, que aspire a convertirse en una de esas mujeres que adornan la portada de esas revistas, etc.).

Para muestra, los artículos que presenta:

“SEXO: Lo estás haciendo MAL, ¡maldición!”
“TONIFICA TU TRASERO Hasta que estés lo suficientemente atractiva como para que ofendas cuando los hombres lo aprecien”
“¿Hablas lo suficiente sobre tener hijos algún día?”
“Sexo mediocre AHORA. 3,295,761 consejos”
“JESÚS: Suenas como tu madre”
“’Tuve que pagar mi propio trago’. El horror de una mujer”
“SEXO ¿De nuevo? ¿Qué eres? ¿Una gata de callejón?”
“Pierde 15 kg Rápido: ¡Córtate una pierna!”
“DESNUDA Necesitamos poner la palabra DESNUDA en la portada
“Mira el frente épico de Christina Hendricks. La mujer con la que tu novio se masturba”
“TOQUE SEXY: Acaricia su próstata con un batidor de huevo”
“SEXO: Fuera de broma, lo necesitas tanto que acabarías con un babuino”
“ADEMÁS: La muerte te acosa. El sexo más sexy para sexear después del sexo”
“¿Los cupcakes hacen buenos novios?”

Y si bien esta crítica irónica puede interpretarse desde varias perspectivas, aquí podemos mencionar que la idea de mujer que difunden este tipo de revistas es sobre todo la de una mujer pasiva, sumisa, predispuesta a la hegemonía de ciertos modelos construidos para facilitar el consumo (de ropa, de membresías de gimnasios, de cosméticos, de cirugías plásticas, etc.), dócil al dominio de los cuerpos y de las ideas.