Descubre por qué comer mucho atún no es tan saludable como creías

Desde la época de la Revolución Industrial, los niveles de mercurio han aumentado en las capas superiores de la Tierra; afectando así a la biodiversidad subacuática: los depredadores marinos de la cadena alimenticia almacenan grandes cantidades de mercurio a través de las miles de pequeñas creaturas que, a su vez, adaptaron su cuerpo a ese elemento químico.

Debido a que el mercurio es grasa soluble y por lo tanto no es sencillo de eliminar, sus concentraciones en las pieles de los animales incrementan con el paso del tiempo. Y así, llegan a nuestra mesa en esta cadena alimenticia.

De acuerdo con la Food and Drug Administration (FDA), es indispensable reducir el consumo de mercurio en nuestro cuerpo; ya que, a cierta temperatura, este elemento produce vapores tóxicos y corrosivos, irritando la piel, ojos y vías respiratorias. Las especies con mayor cantidad de mercurio en sus cuerpos son el salmón, las anchoas, el atún y la caballa.

Por consiguiente, necesitamos disminuir nuestro dispendio en peces a sólo 2 ó 3 porciones a la semana, evitando el tiburón, atún, salmón, ostra y plancton. Esto se debe a que su contenido de mercurio genera impactos negativos en el consumidor, en especial en niños y fetos. En su lugar, puedes consumir camarón y salmón de Alaska, ya que cuentan con un muy bajo nivel de mercurio y toxinas (como el PBC).

 

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Redacción

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