Niña de tres años tan inteligente como Einstein aprendió español con un iPad

         
Por: Redacción

Alexis Martin



La inteligencia puede ser tanto una bendición como un calvario. Depende de la perspectiva en que se decida ver la situación. En personas con alguna discapacidad mental, la inteligencia pasa a un segundo término y alcanzan a disfrutar al máximo pequeños logros; mientras que algunos individuos superdotados, con habilidades increíbles, tienden a sentirse excluidos emocionalmente de sus coetáneos. No decimos que esto sea una ley inexpugnable, sino una tendencia, la cual necesita una atención especial en pos a la salud mental y emocional de nuestros hijos.

En el estado de Arizona, EE.UU., hay una niña con tan sólo tres años de edad y con un coeficiente intelectual superior a 160 (a diferencia de una persona regular con 100 puntos). Razón por la cual, fue aceptada en el club MENSA, el cual es una asociación internacional que pide un solo criterio: tener un CI superior al promedio. ¿Les sorprendería saber que es la persona más joven en este círculo de superdotados?

Alexis Martin empezó a leer cuando apenas tenía tres años de edad, y ahora está aprendiendo a hablar español con la aplicación de un iPad. Su papá cuenta en una entrevista de ABC news, cómo “desde que tenía 12 y 18 meses, cuando estábamos en el coche, ella podía recitar los cuentos que le habíamos leído la noche anterior. Y ella no sólo lo contaba al aire, sino que lo relataba exactamente como sucedía”.

 

No obstante, la inteligencia de Alexis trae consigo un contratiempo que, si se trata a tiempo, se puede evitar: su adaptación social en un mundo acorde a su madurez física. La mayoría de los casos de niños superdotados experimentan sensaciones de frustración o ansiedad, por lo que es emocionalmente saludable encontrarse rodeados de niños con su misma edad. Es un desarrollo complejo, pero no imposible. Con las herramientas adecuadas: comprensión, tolerancia, apoyo terapéutico, entre otros, los niños en estas condiciones pueden llegar a integrarse adecuadamente a sus medios ambientes.

Es importante tener en consideración la importancia de no sólo fomentar las capacidades intelectuales sino también las habilidades de la inteligencia emocional; es decir, educar a las personas a desarrollar aptitudes de integración emocional y adaptación social.