Estudio sugiere que los dibujos de los niños pueden señalar el nivel de su inteligencia

“Por favor, en esta hoja dibuja a una persona. A la vuelta, escribe una historia acerca de ese personaje. Después, en esta otra, dibuja a otra persona del sexo opuesto. Y al igual que el otro dibujo, escríbele una historia.” 

Esta solicitud se trata de una prueba llamada “Dibujo de la figura humana”, la cual pertenece a una de las pruebas psicológicas en la que una persona plasma, de forma indirecta, la esencia de su propia personalidad. 



En ésta, los expertos en la salud emocional y mental pueden hipotetizar acerca de las capacidades y competencias cognitivas, emocionales e intelectuales. Y de acuerdo con un estudio del Kings College London, la calidad de los dibujos de niñxs de cuatro años se asocia con la base genética de la inteligencia. 

Dr. Rosalind Arden, autora de la investigación del MRC Social, Genetic and Developmental Psychiatry Centre en el Instituto de Psiquiatría en King’s College London, explica que los niñxs que mejor dibujaron en la prueba obtuvieron una mayor calificación en las pruebas de inteligencia verbal y no verbal. No obstante, recalca la investigadora, la habilidad de dibujo no determina la inteligencia, ya que ésta última es una capacidad cognitiva influida por factores genéticos, ambientales y emocionales. 

En este estudio se analizaron los dibujos de 15 504 niñxs de cuatro años, resultando en una correlación moderada entre la inteligencia y el dibujo. En consecuencia, “la selección evolutiva del dibujo puede ser un importante precursor en la escritura, la cual es una habilidad que transforma la capacidad humana para almacenar información y promover la capacidad de construir una civilización.” 

No obstante, la investigación no dio datos suficientemente bien fundamentados para afirmar la existencia de un “gen del dibujo”:

Esta capacidad de reproducir figuras es una habilidad exclusivamente humana y es un signo de habilidad cognitiva, en una manera similar a la escritura. […] La habilidad de un niño para dibujar ronda entre otras habilidades, tales como la observación, movimientos motrices finos. [No obstante] este estudio no fundamenta ni explica el talento artístico; sólo califica la precisión de los atributos, tales como el número de las extremidades. Nuestro estudio demuestra que, sin importar la teoría de los adultos acerca del valor de las verisimilitudes en la prueba, los niños quienes se expresan a través del dibujo son, de algún modo, más perspicaces que aquellos que no lo hacen.