¿Cómo sobrevive una mujer embarazada en la contaminación de China?

China Pollution

Xiaoxia Liu es una mujer embarazada que vive en Beijing, y para evitar que la contaminación dañe a su bebé, utiliza un respirador artificial y mantiene las ventanas cerradas. Con tan sólo 27 años de edad, y con una maestría en Reino Unido, Xiaoxia va a su trabajo utilizando una mascarilla de protección. Preocupada por la influencia que la contaminación pueda tener en la vida de su bebé, ella quiere poner en evidencia la situación en que vive entre contaminantes nocivos:



Soy demasiado cuidadosa en lo que se refiere al respirar aire contaminado; y aunque se han dado a conocer los riesgos que eso implica, la mayoría de la gente en Beijing no toma medidas adecuadas. Beijing es un ambiente inhabitable, el cual requiere un largo periodo de adaptación, incluyendo el hecho de tener que aceptar la tos Beijing, que es una reacción común para aquellos que se reintegran a la ciudad.

En mi trabajo puedo respirar más tranquilamente, ya que es uno de los pocos lugares en China que cuenta con un filtrador de aire, con un sistema central de purificación Sin embargo, en casa, sólo puedo confiar en un purificador de aire que va conmigo a cualquier parte de la casa. Incluso, debido a que la contaminación de la semana pasada fue muy severa, no pudimos abrir las ventanas; y hasta consideré en comprar un generador de oxígeno, pensando que es insano tener dióxido de nitrógeno circulando en el departamento.

Hay veces que me siento como una rata de laboratorio, donde comparo cuando estuve viviendo en Londres… Pienso en cómo el aire puede ser tan limpio, tan puro. Sin embargo, mi marido y yo no podemos dejar las tradiciones familiares, las cuales implican estar cerca de nuestras respectivas familias. Por el otro lado, si la contaminación de afuera es nociva, yo le pediría a mi hijo que utilice una mascarilla, al menos para ir a la escuela; aunque no sé qué tan extrañado se sentiría él…

Se nota la diferencia entre respirar con filtro como sin él después de sólo un mes: con él, la respiración es pura y blanca, pero sin él, es como si fuera un ratón gris. Para alguien que creció en Beijing, la deterioración en la calidad del aire es alarmante: los cielos azules antes eran la norma. Pero ahora, el no ver más allá de ciertos edificios a la distancia es la realidad.

Cuando el aire está demasiado contaminado, me pongo el respirador antes de salir durante las mañanas, utilizándolo en el subterráneo o en el taxi para ir al trabajo. A veces me daba flojera utilizar la mascarilla, pero ahora es obligatorio en la mayoría de los días de cada mes. Y tengo que ser responsable por el bebé…

Me di cuenta del riesgo que eso representa después de que, en enero de 2013, los contaminantes en el aire alcanzaron los niveles más altos sin precedentes, y que fueron reportados tanto dentro del hogar como fuera. Desde entonces, las implicaciones de salud  se han diseminado en China, a través de los medios y de amigos en las redes sociales. Estoy haciendo lo que mejor que puedo para respirar aire limpio, pero si te quedas en la ciudad, tienes que aprender a sobrellevar el medio ambiente: no hay otra opción. 

Estudios han comprobado los efectos negativos de la polución del aire en el cuerpo. Por ejemplo, una investigación publicada en Lancet Respiratory Medicine confirmó que la contaminación está asociada con un significativo incremento de riesgo de nacimientos de bebés con peso bajo; los investigadores reunieron datos de 14 estudios, donde incluyeron a más de 74 mil madres de 12 países junto con sus recién nacidos.

Otro ejemplo es la relación con el aumento de problemas cardiovasculares y respiratorios, incluso de muerte prematura. La investigadora de la Universidad de Carolina del Sur, Jennifer Ailshirep, menciona: “Ha surgido evidencia de que la exposición a partículas contaminantes del aire pueden provocar efectos adversos a la salud del cerebro y su funcionamiento […] La contaminación puede conllevar a cerebros tres años más viejos, por la manera de afectar su función cognitiva.”

Un estudio presentado en la Conferencia Internacional 2012, en San Francisco, EE.UU., encontró que “la exposición de mujeres embarazadas a partículas contaminantes como el dióxido de nitrógeno afecta la función pulmonar en niños y lo hace más propensos al asma”. El análisis, de la Universidad de Berkeley, se suma a la evidencia de que la exposición de las embarazadas a altas concentraciones de contaminantes del aire, pueden tener efectos persistentes sobre el desarrollo de la función pulmonar en los niños. Dos de los problemas respiratorios son la presencia del asma y del COPD (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, por sus siglas en inglés).

Y debido a que las partículas que existen en el smog causan estrés oxidativo en el cuerpo, los investigadores proponen una dieta rica en vitamina C y antioxidantes, y así protegerse de los efectos de la polución. Los alimentos con antioxidantes son la papaya, pimiento rojo, brócoli, col verde, fresas, kiwis y la coliflor. ¿No son ingredientes deliciosos?