Papá convierte videos de su pequeño hijo en arriesgadas aventuras

Decía Picasso que el artista era el niño que había sobrevivido a la adultez. El gran pintor se refería quizá a que toda esa potencia imaginativa que tenemos cuando somos pequeños, con cierta frecuencia se ve minada por los sistemas de formación que inevitablemente afectan nuestro desarrollo. La familia, la escuela, la religión, las normas sociales son algunas de estas limitaciones que se van imponiendo sobre la creatividad, aunque por fortuna esta es una fuerza tan enraizada en lo que somos, que nunca se le ahoga por completo.

Como una pequeña prueba están estos videos de Daniel Hashimoto, un animador gráfico que labora en el estudio Dreamworks y quien decidió utilizar sus habilidades para compartir con su hijo de 3 años esa visión lúdica del mundo.



Como sabemos, para un niño una caja es un castillo y los sillones de la sala están atravesados por peligrosos ríos que es menester evitar. Así también para Hashimoto, quien cuenta con la doble ventaja de creer en las fabulaciones del pequeño James y, por otro lado, hacerlas “realidad” por la vía de la edición digital.

Al ver los resultados no parece fácil decir quién se divierte más, si el padre o el hijo, pero no queda duda que ambos son cómplices en esa aventura compartida que llamamos vida cotidiana.