¿Usar o no usar shampoo? Aquí te decimos por qué no es bueno hacerlo

¿Usar o no el shampoo? He ahí el problema. En los últimos años, el movimiento de no poo (del inglés, no shampoo) término referido a los métodos de lavado del cabello sin usar un shampoo comercial, ha alcanzado una enorme popularidad entre las personas que desean cuidar tanto su cabello como el medio ambiente. 

De acuerdo con este movimiento, antes de la década de los 30, cuando se introdujo por primera vez el uso de shampoos sintéticos, se usaban productos naturales que mantenían la higiene y naturalidad del cabello. Sin embargo, cuando el uso del shampoo sintético se volvió norma social desde la década de los 70, este producto empezó entonces a remover los aceites naturales del cuero cabelludo, provocando que el cuerpo generara aún más para compensar esa ausencia. Produciendo así un ciclo vicioso cuyo fin es la necesidad infinita de este producto. 



Es decir que, al reducir el uso del shampoo, la segregación de aceite de las glándulas sebáceas regresa a su nivel regular, disminuyendo así el sebo en el cuero cabelludo (y los químicos en el medio ambiente). 

En su libro In Happy Hair: The Definitive Guide to Giving Up Shampoo (Con un cabello feliz: la guía definitiva de renunciar al shampoo), Lucy Aitken Read da a conocer los resultados efectivos de no utilizar el shampoo durante dos años (y contando). Aunque admite que al principio era incómodo por la etapa olorosa y grasosa, su cabello se tornó más fuerte, sano y brillante pasando esa fase. 

El consejo entonces es resistirse a esa etapa, mantenerse constantes y aguantar durante un par de días. Después, opta por alternativas naturales que fortalezcan y limpien el cabello, tales como: bicarbonato de sodio, vinagre de sidra de manzana. Basta con que repitas ese proceso cada cinco o siete días; mientras que, diariamente, lava tu cabello con agua.