TOP: 5 sencillos y relajantes consejos para mamás estresadas

Antes de ser madre, una mujer está acostumbrada a vivirse las 24 horas de los siete días de la semana. Sólo ella es capaz de decidir en qué invierte sus días a lo largo de sus años –en reuniones con familiares o amigos, horas de descanso en cama, ejercicio como una rutina diaria, etcétera–. Ella puede acostumbrarse a esta manera de vivir, sólo para su propio bienestar y cuidado.

Sin embargo, cuando esta misma mujer tiene un bebé, debe aprender a simbiotizarse –a ser un mismo ser con su hijo–. Esto, por otro lado, puede ser en ocasiones frustrante y angustiante, pues debe desacostumbrarse a ser una persona que se cuida únicamente a sí misma y acostumbrarse a pensar por dos –aún si el único recurso de la otra persona para comunicarse es el llanto–. Esta frustración en ocasiones puede convertirse en una situación de riesgo tanto para la madre como para el hijo.

Por ello te compartimos algunos consejos que te permitan regresar a ser una mujer –y no sólo una madre– durante unos 15 minutos en el día a día. Quizá sólo basta con relajarse…:

– Levántate 15 minutos antes. Sí, es difícil. ¿Quién querría levantarse a las 6h –o antes– para hacerse una taza de café o té antes que los niños se despierten? Sin embargo estos 15 minutos son los ideales para dedicárselos a tu persona y a tu cuerpo sin la interrupción de los niños. Lávate los dientes, vístete, disfruta de los sorbos de un café o té, revisa alguna red social o las noticias de tu preferencia. Esto te permitirá empezar el día de la manera más relajada y motivada –y por tanto, reaccionar de esa misma manera–.

– Prende la televisión durante 15 minutos. Mientras tus hijos están entretenidos viendo Dora, la exploradora, a lo lejos acompáñalos tomando una taza de café, leyendo un artículo de un periódico o revista. No estás dejándolos durante una hora ni los estás dejando solos en un cuarto.

– Toma una copa de vino al final del día después que los niños se hayan acostado. Dependiendo de tu personalidad, puedes relajarte durante unos minutos antes –o después– de la cena. Durante 15 minutos, siéntate en la cocina a tomar una copa de vino, llama a una amiga, lee un libro o ve una serie televisiva.

  Toma una pequeña caminata con tu bebé. Agarra un fular o una carreola y salgan a tomar aire fresco. Notarás que esto también es tan necesario como el agua y la comida.

– Prende un poco de música y ponte a bailar. ¿Por qué? Porque lo mereces y lo disfrutarás.

Redacción

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