Cómo enseñar la espiritualidad a los niños

Muchos nos preguntamos cómo es que podemos guiar a nuestros hijos en su comienzo hacia una vida espiritual. Hemos estado rodeados de conceptos, religiones y filosofías que nos presentan diferentes enfoques y puntos de vista acerca de la Divinidad. Sin embargo; lo que pocas veces escuchamos es que los niños tienen realmente mucho mas que enseñarnos acerca de la Divinidad que nosotros a ellos. Los niños están en conexión absoluta. Ellos no CREEN en Dios, ellos SON Dios, sin interferencias, en inocencia, pureza y libertad.

Sus abstracciones acerca de los misterios del universo son fascinantes, sus preguntas incesantes, así que realmente lo mejor que se puede hacer en estos casos es que nosotros, como adultos, tomemos la responsabilidad de llevar una vida espiritual plena, alineada con nuestra propia esencia divina. Esto es; no tenemos que creer en nada, tenemos que sentir y experimentar la gracia de lo divino en cada momento, en cada acto, sin importar lo que estemos haciendo o con quien estemos. 



Darnos cuenta que el Creador es responsable de la existencia de todo lo que nos rodea, y por lo tanto, todo lo creado es sagrado. Dios habita en cada persona, en cada animal, en cada planta y en cada cosa. Procurar darle a nuestros hijos un espacio en el cual puedan conectarse directamente con esta energía, preferentemente en la naturaleza es óptimo. Generar en nuestros hogares espacios amorosos y de alta vibración es muy importante. Abstraernos en la medida de lo posible de juzgar, juzgarlos o juzgarnos les permitirá explorar el mundo con libertad.
 
Cuando un adulto despierta y se da cuenta que realmente es un se multi dimensional y que la realidad en esta dimensión es tan solo algo pequeño en comparación con todo lo que existe, entonces vuelve a creer en la magia. Que no es otra cosa mas que un corazón que ha despertado al amor y por lo tanto, está alineado con la fuerza más poderosa del universo, lo cual nos permite que nuestros deseos se materialicen de formas milagrosas. Comprender que somos creadores en todo momento de nuestra realidad es la premisa. Al hacerlo, como bien se ha dicho ya muchas veces, enseñamos con el ejemplo y no forzamos a los niños a perder sus ilusiones, su magia y su conexión. 
 
Con amor, 
 
Paola
 Ni-Os4