¿Cómo bañar a un bebé recién nacido?

Las primeras semanas de un bebé pueden ser hermosamente abrumadoras. Se trata de un periodo en el que la unión entre madre y bebé fortalece el vínculo amoroso para que ambos dispongan de su energía para su bienestar. De hecho, es gracias a este amor infinito que bebé aprende a sentirse seguro en un mundo desconocido, adquiriendo confianza en su medio ambiente y en sus propias sensaciones.

Dado que las sensaciones son lo único que tiene seguro, bebé estará aprendiendo a identificar qué es lo que siente en función de las reacciones de la madre. Por ello, la constante estimulación física es un pilar en la formación de su personalidad –y basta con prestar atención a las actividades rutinarias, como por ejemplo el baño.

Un baño de esponja a un bebé de una semana de nacido no sólo le brinda una sensación de relajación, también un momento de higiene y limpieza. Lo mejor que puedes hacer para un bebé recién nacido es brindarle un baño de esponja con una toalla caliente y húmeda: lava frecuentemente su rostro y manos, y después de cada cambio del pañal, limpia su área genital.

Para bañar a un bebé en una tina es recomendable que se realice después que el botón del cordón umbilical se caiga y se haya sanado esa área. En esos momentos es recomendable hacerlo sólo tres veces a la semana durante el primer año –ya que el baño muy seguido puede resecar su piel. Puedes usar el fregadero de la cocina o una pequeña tina; sólo necesitas cinco minutos para limpiar bien a bebé antes que el agua se enfríe.

Las primeras veces, bañar a un bebé puede llegar a asustar… Sin embargo, la práctica puede brindar seguridad en el proceso.

Como consejo, nunca dejes al bebé sin supervisión –ni siquiera por un seguro–. Si alguien toca a la puerta o el teléfono suena, colócalx en una toalla y llévatelx contigo. Nunca lo coloques dentro de la tina mientras se está llenando de agua, ya que puede estar muy profundo o caliente. Por lo que asegúrate que la recámara sea un lugar cómodo y cálido.

Para agilizar el proceso, antes de meterlo a la tina, junta todas los elementos necesarios: jabón, toalla o esponja, taza de plástico, toalla para secar, pañal y ropa. Después de desvestirlx por completo en donde lo vas a bañar, gradualmente sumérgelx en la tina. Usa tu mano para apoyar su cuello y cabeza. Y vierte las tazas del agua caliente sobre su cuerpo antes de que se enfríe.  Usa un poco de jabón y espárcelo por su cuerpo. Lava con tu mano o la toalla de arriba a abajo, del frente a atrás. Enjuaga su piel, haciéndolo gentilmente en el área del rostro y genitales.

Al terminar, envuelve a tu bebé en una toalla y dale palmaditas para que se seque. Si aún está descarapelándose del nacimiento, puedes colocarle una loción para bebés después del baño, la cual regularmente ayuda a eliminar la piel muerta sin secarla. Colócale el pañal, vístelo y dale un beso.

 

 

Redacción

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