¿Adictos a la tecnología?

En el mundo actual la tecnología se ha convertido en parte fundamental de nuestros días, desde la televisión que nos entretiene, la computadora con la que trabajamos, los videojuegos que disfrutamos y el celular que nos acompaña a todos lados. No cabe duda que la posibilidad de estar conectados con las personas que están lejos es una gran ventaja y la inmensa cantidad de información que podemos encontrar hoy en día simplifica nuestras vidas, sin embargo podemos ver cómo esto también nos está cambiando y está modificando nuestro comportamiento.

¿Alguna vez les ha pasado dejar el celular en la casa y estar todo el día con la angustia de estar incomunicado? O ¿ir en el coche y en cuanto se pone el alto agarrar el teléfono para verificar si alguien nos escribió aún a pesar de que no hemos oído sonar la alerta de nuevos mensajes? Estas son señales que nos hacen ver hasta qué punto nos estamos volviendo adictos a la tecnología y cómo dependemos cada ves más de ella para sentirnos bien.



Actualmente la adicción a la tecnología, especialmente a internet, es la enfermedad mental con mayor crecimiento entre adultos (Block J 2008). Como cualquier adicción nos está haciendo dependientes, necesitamos ver quién comentó y a quién le gustó lo que posteamos en Facebook, ver qué twitters han mandado nuestros conocidos o qué nuevas fotos han publicado. Esta dependencia hace que nos separemos del mundo real, que vivamos en un mundo ajeno al que tenemos enfrente. Nos perdemos los juegos de nuestros hijos, los momentos en los que quieren compartir con nosotros, el interactuar con la gente que nos rodea mientras esperamos en el banco e incluso el contacto con nosotros mismos al pasar un rato sin nada que hacer. Ya no sabemos esperar, ya no sabemos estar solos, necesitamos que la tecnología nos acompañe en todo momento.

Esta adicción no es nada más de los adultos, también se está empezando a diagnosticar en niños que llegan presentando problemas de integración sensorial, bajo tono muscular y falta de coordinación. Niños que pasan toda la tarde conectados a la televisión o los videojuegos, que ya no pueden imaginar qué hacer si no tienen un aparato que los entretenga; vamos al parque y en lugar de jugar y disfrutar la naturaleza se pasan la tarde pidiéndonos que les prestemos nuestro celular.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños de menos de 2 años no tengan ningún contacto con la tecnología, que los niños de 3 a 5 años únicamente 1 hora diaria y los de 6 a 18 años máximo dos horas diarias. Desafortunadamente, la gran mayoría de los niños, tiene 4 ó 5 veces más contacto que esto.

Tenemos que tomar en cuenta que, como en todo, los niños aprenden del ejemplo que ven en los adultos que les son importantes. Si nosotros nos desconectamos de ellos para conectarnos con nuestros dispositivos, ellos también buscarán un dispositivo al que conectarse. Si queremos que nuestros hijos se desarrollen sanamente, necesitamos darles experiencias reales, que los conecten con otras personas, con la naturaleza y sus sentidos. El gran primer paso es ¡trabajar en controlar nuestra adicción!

CUNCUNA