Este es el secreto de la felicidad consciente que querrás poner en práctica diario

No hace mucho se descubrió que el cerebro humano tenía la increíble habilidad de moldearse según las experiencias psicoemocionales de las personas. Este hallazgo se le llamó plasticidad neuronal, el cual demostró que, conforme se vive en el día a día, el cerebro de un individuo tiene un cambio constante en las conexiones neuronales; y reflejándose, en consecuencia, en los patrones de las neuronas, también en las sensaciones, emociones, sentimientos, creencias, conductas, actitudes y cosmogonías. Podríamos decir entonces que ante un cambio relevante, el cerebro humano se adapta a él alterando patrones neuronales, psicocognitivos y conductuales, como un circuito de retroalimentación.

¿Significa entonces que el cerebro tiene la clave de la felicidad con tan sólo adaptar nuestro estilo de vida a aquello que nos hace sentir plenos y satisfechos? Realmente no es magia, sólo es la voluntad para ser felices volviéndonos conscientes de lo que merecemos realmente (y no lo que nos hicieron creer). Y entonces surge una duda esencial acerca de lo que “merecemos realmente” en el día de hoy.



Cuando se es consciente de ello, uno aprende a priorizarse y a concederse poco a poco a sí mismo. Y es cuando llega lo que se necesita en realidad. En nuestro interior, todos sabemos qué es lo que merecemos; sin embargo, reconocerlo es algo que puede dificultarse desde que nuestro autoconcepto se ve distorsionado por los pensamientos y creencias de otras personas (padres, amigos, pareja…).

Ya sea un descanso, el amor de una persona, el reconocimiento en el trabajo, el respeto de alguien más, la libertad de tomar las riendas de la vida de uno, etcétera. Muchos de estos deseos los guardamos en nuestro interior de tal manera que nosotros mismos aprendemos a desconocerlos…

Basta, en realidad, con empezar a descubrirlo por nosotros mismos como una necesidad vital de vivir (y no de mera supervivencia). No obstante existen a lo largo de nuestra vida una serie de limitantes que fueron transmitidas a través de la cultura, el aprendizaje o experiencias personales; y que en la actualidad aparecen como pensamientos que nos bloquean el convertir los sueños en metas: “yo no soy capaz de hacer eso”, “voy a fracasar”, “no valgo para nada”, “¿para qué intentarlo si siempre salen las cosas mal?”. Inclusive las relaciones afectivas con base en la manipulación emocional suelen limitarnos de manera determinante, volviéndonos frágiles en nuestro propio autoconcepto:

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Por tanto, si estamos conscientes que lo que merecemos está directamente relacionado con lo necesitamos, entonces comprenderemos que no se trata más de una necesidad sino de un algo que merecemos por naturaleza misma: “Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones”.

Para comenzar a hacer cambios en estas creencias, empieza por ti mismo: conviértete en la persona que quisieras tener a tu lado, en la que merece caminar los pasos en tu vida, en la que tiene miedo pero decide vivir a pesar de ello, en la que disfruta de la soledad para aprender a leer en el interior, en la que empatiza consigo mismo a la vez que con los demás, en la que cultiva el crecimiento persona disfrutando el presente de lo que se es y cómo se es, en la que aprende a ser feliz con humildad desactivando el ego y madurando emocionalmente:

En cuanto te des a ti mismo todo aquello que mereces, convirtiéndote en la mejor versión de ti, llegará lo que necesitas. Priorizarse a uno mismo no es ser egoísta. […] Merezco un día de descanso, para mi mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas. Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de “dejar ir” determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad. Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.