TOP: 7 increíbles consejos para la lactancia materna

La lactancia es un periodo en el que se crea un vínculo fuerte y profundo entre madre e hijo. Se ha comprobado científicamente que darle pecho a un bebé optimiza sus habilidades tanto cognitivas como afectivas a lo largo de su desarrollo –y resto de su vida–. Sin embargo, ante la desinformación o una mala práctica, este momento hermoso pasa a ser de angustia y dolor; lo cual las lleva a abandonar la lactancia.

Amamantar no tiene porqué doler ni producir molestia. Y en Mamá Natural estamos seguras que la información adecuada puede crear resultados increíbles, de modo que tanto tu bebé como tú puedan disfrutar realmente de la lactancia. Por ello hemos decidido coleccionar algunos trucos para facilitar la lactancia materna:



Una buena posición ayudará a evitar grietas y mastitis. En la mayoría de los casos, el dolor al mamar se produce por una mala postura o un mal agarre del bebé. Es decir que si el bebé se encuentra en una buena posición, realiza una succión correcta y por tanto el dolor desaparece.

Evita el uso de las pezoneras pues acorta la duración de la lactancia –y pueden ser incómodas para el bebé–.

No existe una duración precisa de las tomas. Cada bebé y madre necesitan tiempos distintos, variando según la edad del primero. Los recién nacidos, por ejemplo, tardan más en mamar; mientras que los bebés de semanas pueden tener una toma entre cinco y 15 minutos. Los pediatras, eso sí, recomiendan no estar más de 20 minutos, pues el bebé puede terminar usando el pezón como chupete –dejando de succionar–. En caso que se quede dormido, puedes rascarle un poco la planta de los pies para que se espabile y continúe succionando la leche.

La posición del bebé debe ser en la que el contacto corporal y la comodidad de ambos sea fundamental. Aquella posición, en la que el vientre del bebé entre contacto con la tuya y que su cuerpo forme una línea recta con su cabeza, permitirá que su boca agarre toda la areola –y no sólo el pezón– y se evite entonces daños y grietas.

Un pecho para cada toma. Permite que el bebé tome de los dos pechos. Es mejor que vacíe totalmente uno para que, en caso que aún tenga hambre, se le ofrezca el otro. Notarás que uno de los pechos está vacío pues ha disminuido considerablemente la tensión de la mama y el bebé la suelta porque ya no hay más leche. En la siguiente toma ofrécele el pecho contrario de la toma anterior, y así evitar la acumulación del líquido. Para recordar cuál fue el pecho de la última toma puedes atar un lazo en la tira del sujetador.

No hace falta que laves el pecho antes y después de cada toma. En su lugar puedes usar la última gota de leche expandiéndola sobre el pezón para que actúe como protector para el pezón y así evitar que se agriete –por lo que conviene dejarlo secar al aire–. Basta una ducha diaria para observar su buena higiene. Si usas discos de lactancia, cámbialos regularmente.

Guarda la leche. Si tienes demasiada tensión en las mamas o te ves obligada a saltarte una toma, usa un sacaleches y guardar la leche en el refrigerador durante dos o tres días –y en el congelador, tres meses–.

¿Qué otro truco sabes que podrá facilitar la lactancia de otras madres primerizas?

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