Aprende a hacer estos 5 instrumentos musicales con materiales alternativos

La música es una de las artes más sorprendentes y difíciles que hay. Requiere no sólo esfuerzo y concentración, sino también una sutil simbiosis con la métrica y el ritmo. Ese preciado don no se adquiere sólo a través de rigurosos estudios, necesita tanto emociones como sentimientos que puedan darle vida a las notas.

En ocasiones puede darse a través de una estimulación familiar adecuada. Los buenos momentos donde los padres, hijos, hermanos o primos pueden relacionarse a través de la música. Y sin la necesidad de contar con los mejores instrumentos ni los más caros, puedes disfrutar de tiempo de calidad con tus seres queridos.



¿De qué modo? Existen instrumentos musicales que, al hacerlos tú mismo, pueden ofrecerte esos momentos inolvidables:

El kazoo (mirlitón o turuta), aquel instrumento inventado en el siglo XIX por Vest Alabama (EE.UU.), que al soplarle hace el sonido de una vibración. Pues hacer uno con un tubo de un rollo de papel de baño: haz un hoyo con una perforadora a 2 cm del final, coloca un pedazo de papel encerado cubriendo el extremo de donde perforaste, desliza una liga de caucho para mantener el papel en su lugar, luego sopla el lado que está abierto.  

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Fuente: http://www.huffingtonpost.com

El tamborín, utilizado desde el Antiguo Egipto, es uno de los instrumentos más fáciles de hacer: sólo necesitas un cordón y tapas de botellas. Instrucciones: haz agujeros en el centro de 25 tapas de botellas, utilizando un clavo, un martillo y un bloque de madero como soporte, pasa el cordón (de alrededor 60 cm de largo) a través de los agujeros, doblando los extremos hacia atrás para formar un bucle, envuelve los extremos puntiagudos con una cinta adhesiva, y ya tienes un tamborín.

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Fuente: http://www.huffingtonpost.com

La voz es el perfecto instrumento que no necesita ningún otro material más que el ánimo. Pueden cantar en coro, escoger canciones y listo. Canten como si no hubiera un mañana.

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Fuente: http://www.huffingtonpost.com

Los bongos afrocubanos consisten en dos instrumentos de percusión que se sostienen entre las piernas. Se tocan con el contacto entre las manos (o dedos) con la piel de la batería. Con dos contenedores vacíos (botes de café o de avena) puedes conseguirlos. Si deseas diferentes ritmos, puedes recortar los contenedores algunos centímetros (o encontrar de diferentes tamaños). Las tapas de plástico de los mismos contenedores son ideales para la percusión; sino puedes utilizar una pelota desinflada: para ello necesitas cortar un pedazo de la pelota, estirarla hasta que cubra un extremo del contenedor y asegurarla con una liga de caucho. Junta tus bongos con una cuerda.

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Fuente: http://www.huffingtonpost.com

Una flauta con una zanahoria. Aunque sea difícil de creer, no necesitas madera para hacer tu propio instrumento de viento. Con tan sólo una verdura desinfectada, corta ambos extremos de la zanahoria y apartando los restos para usarlos después. Después ahueca lentamente la zanahoria usando un taladro manual o eléctrico; intenta agrandar el espacio de la parte más ancha. Utiliza el resto de la zanahoria que cortaste anteriormente para usarlo como tapón de esa parte ancha. Una vez que embonaron esas partes, remueve la tapa y corta una parte plana, remplazándola para crear una entrada ideal para soplar. A 2cm de la parte más ancha, haz un hoyo de un centímetro sin perforarlo por completo; repite el proceso dos o tres veces para diferenciar las notas. A 1cm del tallo, utiliza un cincel para crear una abertura. Ahora mantén firmemente la zanahoria con tus labios y sopla suavemente. En ocasiones, los enchufes necesitan que se acomoden tanto en posición como en tamaño. Y listo. Tienes una flauta hecha con una zanahoria.