Historia fotográfica de un parto natural en casa

Habemos personas que consideramos que dar a luz no es un plan ni un objetivo de vida; habemos otras que recibimos a este fenómeno como algo increíblemente conmovedor y tierno. La realidad es que el parir se convierte en un fenómeno que juega con las fuerzas de vida (Eros) y muerte (Tanathos) a través de la fina existencia de un bebé.

Es verdad que el proceso de parto implica una amalgama de energías que resultan en un afrontamiento directo contra el dolor y el sufrimiento, y que desencadena en una vida de aprendizaje y amor.

Aún si se trata de un parto natural o cesárea; parto en casa o en hospital, cada parto remueve un velo de misterio para brindar una oleada de fuerza a las mujeres embarazadas; cada parto brinda una renovación emocional que cambia, para siempre, la conexión que hay con la vida terrenal y espiritual; cada parto altera la experiencia de la vida convirtiéndola en una trascendencia de sí mismo.

Realicemos un homenaje a cada embarazo y a cada parto que, entre el dolor y alegría, que brindan luz a una madre o a un padre. Y qué mejor manera de hacerlo que con estas fotografías de Gustavo Gomes, cuya esposa, Priscila, pasó 20 horas en proceso de parto para dar a luz a Violeta.

 

Redacción

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