Muchos padres, particularmente en la parte oeste de Estados Unidos eligen no circuncidar a sus hijos.

La circuncisión, o corte quirúrgico del prepucio, es una obligación religiosa para los bebés judíos. También es un rito común en los pasajes musulmanes. En Estados Unidos, la costumbre se volvió común porque reduce riesgo de tracto urinario, infecciones, ciertos tipos de cánceres y enfermedades sexualmente transmisibles. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cerca de 30% de los hombres de todo el mundo arriba de 15 años, están circuncidados.



Sin embargo la práctica de la circuncisión ha disminuido drásticamente, y en algunos lugares como Alemania y San Francisco se ha propuesto su prohibición. Una de las razones por la que los padres no desean circuncidar a sus hijos es por el trauma que pueda causarle la cirugía y porque la mayoría duda que el proceso es realmente necesario.

La Academia Americana de Pediatría dijo que los beneficios a la salud debidos a la circuncisión rebasan los riesgos de la cirugía, pero no la recomendaron para todos los bebés.