¿Se espera que sólo las mujeres se encarguen de la limpieza del hogar?

Seguramente has estado con contacto con este tipo de hombre que deja la taza del baño arriba, no lava sus platos después de una comida ni recoge la ropa de su recámara. Inclusive, podrías hacer una lista de los hombres que cuentan con estas características, y estarían incluidos la mayoría de tus conocidos y cercanos. Quizá hasta sea normal y esperado que ellos se comporten de esta manera.

Sin embargo, de acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en México, el desapego masculino a las tareas domésticas (limpiar la casa, preparar alimentos, lavar y planchar la ropa, cuidar niños o adultos mayores) tiene que ver que es una actividad esperada de las mujeres. Es casi una obligación natural de ellas: “[l]as mujeres, a partir de los doce años, hacen tres veces más labores domésticas que los hombres, y en el caso de la población indígena el valor del trabajo no remunerado de los hogares reportado por ellas es casi cuatro veces mayor.”



De hecho, el sondeo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México, especifica que las mujeres destinan alrededor de 28.8 horas a la semana, mientras que los hombres, 12.4 horas en el mismo periodo. Es decir que, si las tareas domésticas las realizan las esposas, madres, abuelas, tías y primas… sin recibir un ingreso extra ni un reconocimiento social por ello.

Inclusive, hay mujeres que, tras una larga jornada en el trabajo o en la escuela, deben llegar a realizar limpiar, cocinar o cuidar a los pequeños o a las personas mayores. Esta costumbre –que podríamos decir, cultural– puede llegar a transmitirse entre generaciones, ya que las mujeres son quienes solicitan apoyo de sus hijas (y no de sus hijos varones) para ciertas actividades; tales como poner la mesa, recoger y lavar los platos, ayudar en la cocina, barrer o trapear, etcétera.

¿Qué tipo de educación es la que estamos transmitiendo a nuestros hijos? Esta es una costumbre que vale mucho la pena reflexionar al respecto, con el objetivo de fomentar criterios equitativos e igualitarios entre hombres y mujeres, y así reducir el índice de violencia dirigido hacia ambos sexos.

Fotografía principal: Vinafengshui