¿Has sentido angustia, culpa y terror cuando estás lactando? Necesitas leer esto

Dar pecho a un bebé pretende ser una de las actividades ancestrales con mayor simbolismo afectivo entre la madre y su hijx. Es a través de esta conexión física que tanto madre como bebé se experimentan como uno mismo, donde el primero está recibiendo nutrición y demostraciones de amor. Sin embargo, ¿qué pasa cuando, justo antes de la liberación de la leche, una mujer empieza a experimentar una sensación abrumadora de culpa, terror y horror?

Más allá del dolor físico que la lactancia pudiera provocar, hay ocasiones en que amamantar puede generar un torrente de emociones negativas que abruman todo el cuerpo, y sólo desaparecen momentos después de que la leche sale del pecho.

¿Cómo una madre puede llegar a sentir algo tan frustrante durante este momento tan hermoso y afectivo con un hijo? ¿Será esta madre la única en sentirlo, y por tanto saberse como la peor madre del mundo? Y si ella se atreve a hablarlo, ¿a quién se atrevería a contárselo sin sentirse juzgada ni criticada?

Tras una serie de investigaciones y la experiencia periodística de Alia Macrina Heise, se redescubrió este fenómeno llamado Reflejo de Eyección de la leche (D-MER). Se trata de una distrofia abrupta; es decir, de un grupo de sentimientos negativos que se experimentan justo antes de la liberación de la leche, y con una duración de tan sólo unos minutos.

Si bien no se había reconocido como condición, el fenómeno no es realmente nuevo. De hecho, en algunas páginas web se ha discutido al respecto, así como algunas alternativas para regular las emociones negativas y seguir amamantando.

Y es que, más allá de un trauma psicológico que pueda afectar la lactancia, el D-MER es una condición fisiológica que afecta los niveles hormonales de la madre. En palabras de Macrina, una madre lactante sufre de D-MER cuando:

[C]omienza a tener una breve aparición de sentimientos negativos que preceden a la bajada de la leche, al cabo de una semana de iniciarse la lactancia y coincidiendo con el establecimiento de la lactogénesis II o III. No está provocado necesariamente por el contacto de la boca con el pezón; puede pasar también cada vez que se activa el reflejo de eyección de la leche por reflejo condicionado (al quitarse el sujetador u oír llorar a un bebé), por la estimulación del pezón (por el bebé o por la extracción de la leche) o por bajadas espontáneas. Esta reacción emocional aparece de pronto y de manera muy intensa en forma de una fuerte oleada que se disipa después de que la leche se haya liberado del pecho. Dependiendo de la intensidad del D-MER, este puede repetirse en cada bajada posterior.

Es importante diferenciar el D-MER de la depresión postparto, ya que estas emociones, las cuales surgen repentina e injustificadamente, provocan confusión, soledad, vergüenza y culpa: “Viven en un mundo en el que les da terror la siguiente toma porque tendrán que pelear con los intensos y nebulosos demonios emocionales. Es una montaña rusa emocional que para una madre lactante con D-MER se repite de 9 a 15 veces al día.”

Inclusive, las mujeres víctimas de esta condición, pueden llegar a experimentar no sólo las emociones antes descritas, también pensamientos intrusivos e indeseados; tales como ideas suicidas: “Es una experiencia terriblemente extenuante y desconcertante para una madre, especialmente porque la mayoría de madres aún hoy en día no tienen ni idea de que les está pasando o por qué.”

Los exámenes preliminares muestran que probablemente la culpable de la reacción negativa de las madres con D-MER sea una caída anormal en la dopamina que ocurre al inicio del reflejo de eyección. La caída de la dopamina es algo que aparece en todas las madres lactantes coincidiendo con el reflejo de salida de la leche, ya que la prolactina no puede aumentar si la dopamina no disminuye, pero en las madres con D-MER, la dopamina parece ser que cae de manera inapropiada, o muy rápidamente o en demasiada cantidad, o que existe un problema con sus receptores. La relación de la dopamina con el estado de ánimo y su efecto en el centro de placer del cerebro son bien conocidos y cuando la dopamina no actúa como debiera puede causar una reacción disfórica.

Los estudios han dividido en tres intensidades de D-MER: suave, moderada y grave:

El nivel uno es un nivel depresivo que a menudo se manifiesta como terror, tristeza, sensación de inutilidad o desesperanza. El nivel dos es un nivel de ansiedad con emociones como irritabilidad, pánico o la misma ansiedad como más prevalentes. El nivel tres es el menos común de todos y habitualmente se centra en la ira, con sentimientos de agitación, agresividad y hostilidad. […] Una mujer con un D-MER severo puede encontrarse con que su estado de ánimo fluctúa o con que se hunde tanto con cada bajada de la leche que los tratamientos naturales no son suficientes y necesita medicación, una que incremente su dopamina para que pueda conseguir que el D-MER sea menos perjudicial.

Para más información, fuentes o apoyo para madres con D-MER, especialistas en lactancia y sanitarios dirígete a www.d-mer.org

Redacción

Redacción

Comparte el artículo

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email